Ovación

Partido de fácil resolución

Son muchos los argumentos para envolver lo que fue la victoria contundente de Central sobre Olimpo.

Domingo 18 de Febrero de 2018

Triunfo enorme por dónde se lo mire. Por los tres puntos, por el juego con el que lo concretó, por el significado que trajo aparejado en la escalada hacia la zona de clasificación a la Copa Sudamericana. Son muchos los argumentos para envolver lo que fue la victoria contundente de Central sobre Olimpo.

Si hay algo a lo que se acostumbró este Central de Leo Fernández es a comenzar a torcer los partidos desde temprano. Esto volvió a suceder, y vaya si le sacó provecho.

Es que a diferencia de otros encuentros, ese tanto de Maximiliano González tras el tiro libre de Lovera y la peinada de Tobio le sirvió al canalla para serenarse, poner la pelota bajo la suela y hacerla circular con mucho criterio. Un salto de calidad enorme para los pesares que había sufrido el equipo en partidos anteriores. Y más, cada vez que pudo, intentó ir para adelante. Por eso el dominio durante el primer tiempo fue claro.

La impotencia de Olimpo hacía que la última línea canalla se sintiera segura, el orden de la mitad de la cancha colaboraba y los desprendimientos de Lioi por derecha y López Pissano (fue quien ingresó por el lesionado Herrera) se sumaban a los movimientos incisivos de Lovera, por donde se moviera.

Tan claro era el desequilibrio que Central encontraba por las bandas que en una arremetida hasta el fondo de Lioi llegó el centro para que López Pissano rematara de volea y la pelota terminara en el córner tras un desvío en Villanueva (2'). Y antes de la definición de Maxi González, Lovera tuvo la suya en medio de una gambeta endiablada hacia adelante que terminó con una definición defectuosa.

Pero lo dicho, Maxi sorprendió en el segundo palo, definió y de ahí en más Central entendió de qué forma debía darle vida a esa victoria parcial. Nada de meterse atrás y especular. Todo lo contrario. Fue por más. Por eso la excelente lectura que hizo Lovera en el borde del área, tuvo la pausa justa y la asistencia perfecta para la entrada goleadora de Lioi, quien le dio de aire y la puso en el ángulo.

No hay mucho para explicar lo que sucedió tras el descanso. Central no sacó el pie de acelerador, ni se relajó ni se replegó. Fue 5-0, con dos goles más del pibe Lioi y otro de Fernández (se desvió en un jugador de Olimpo), pero pudieron ser algunos más, porque Lovera y Ferrari tuvieron chances de marcar.

¿Cómo resumir este Central-Olimpo? Una palabra alcanza: fácil.

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