Ovación

Para un martes 13, Calama

Día y lugar acordes. En esta inhóspita tierra, el Dakar se despidió de Chile y vuelve a Argentina. Todos sufrieron, excepto los que venían con yeta.

Miércoles 14 de Enero de 2015

Los martes 13, no te cases ni te embarques. Se le podría agregar al dicho popular: “Y no vayas a Calama”. Pero los incrédulos siguen tentando al destino. El Dakar, de hecho, lo hizo, arribando ayer a esta tierra inhóspita, minera, para socavar el ánimo general y amedrentar a los más aventureros. El que diga que le gusta pasar un día, tan sólo uno, comiendo polvo, soportando calor de día y frío extremo de noche, con una ventisca de nunca acabar, seguramente miente. En todo caso, la ASO eligió el lugar acorde para el día acorde, con lo cual la competencia se despedirá de Chile y volverá a la Argentina.
  Alabada sea la ASO, esta vez no plantó campamento desierto adentro como el año pasado, sino cerca del aeropuerto y, tal vez por eso, el viento no se rió tanto a carcajadas de los casi 2.500 humanos que quedaron en el vivac, unos mil menos de los que salieron de Buenos Aires. Pero hizo de las suyas igual, molestando con la arena y el polvo que se empeñó en ocupar todos los espacios, al punto que un baño químico era mejor refugio que andar por ahí.
  En Calama, donde está la mina de cobre de Chuquicamata, la más grande del mundo a cielo abierto, se pusieron de moda las antiparras y las cuelleras esta vez fueron usadas a modo beduino, como el del tuareg que acompaña la marca Dakar. No zafó nadie de la molestia y la incomodidad, pero siempre hay alguno que se regocija.
  Es que los martes 13, por efecto espejo, suelen ser beneficiosos para aquellos a quienes les va mal por lo general. Que lo diga sino Nani Roma, al que hasta el primer día había que rogarle a su asesora de prensa para hablar, y desde ahí empezó a mostrarse sin su fiel celadora en un anonimato poco acostumbrado para el todavía actual campeón, tratando de entender por qué sus problemas empezaron en los primeros 3 kilómetros de carrera. ¿Y cuándo volvió a sobresalir? Ayer, por supuesto, ganando su 1ª etapa de esta edición. En cambio, el que desde hace mucho tiempo viene muy bien, el hiperregular sudafricano Giniel De Villiers, cometió un error de navegación impropio de él cuando iba primero y le dejó la victoria servida a Nasser Al-Attiyah, por si una duda había.
  ¿Y quién fue el mejor ayer del desdibujado equipo Peugeot? El más desdibujado de las tres estrellas que contrataron: Cyril Despres, el quíntuple campeón en motos, que debuta en autos y que por primera vez superó a Stephane Peterhansel. Y claro, si al más campeón del Dakar le pasó de todo ayer cuando iba 4º y llegó tardísimo al vivac.
  En motos, resurgió uno que venía también deshilachado desde el año pasado, cuando teóricamente llegaba a la cúspide al ser contrato por la casa oficial Honda. Para Javier Pizzolito, el gran campeón argentino que bajó a la estructura sudamericana de la marca japonesa este año, el 5º puesto con el que llegó a la meta fue un volver a vivir después de muchos sinsabores. En la 2ª etapa, en San Juan, lo salvó su amigo Pablo Rodríguez, si no hubiera abandonado. Y celebró, sí, un martes 13, con bonus track: por la tarde se enteró que a Barreda Bort lo penalizaron con 15’ y ascendió al 4º puesto, el mejor desde su 3º en la 1ª etapa de Necochea a Energía en 2012. Al imperturbable catalán, en tanto, lo siguió persiguiendo la yeta por saltear un control.
  Era lógico además que en un día así ganara su primera etapa en cuatriciclos el chileno Víctor Gallego Lozic, que desde su debut en 2014 era uno más y nunca tuvo este nivel superlativo.
  Así las cosas, justo ayer el periodista de EFE Fernando Czyz aceptó el recorrido en helicóptero militar que usa la ASO para los tramos de carrera y, al volver, sin tapujos dijo que fue una experiencia “horrible”, con vómito incluido y amague del piloto de dejarlo en medio del desierto por unas horas porque le surgió un pedido de auxilio para un competidor, algo que al final se abortó.

Por distintos caminos

Las motos y los quads vuelven a hacer una etapa maratón. Será de Calama a Cachi, en Salta, donde no podrán ser asistidos y mañana irán de allí a las Termas de Río Hondo. Autos y camiones, en tanto, harán otro recorrido y llegarán al Centro de Convenciones de Salta capital.

 

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