Ovación

“Para estar en el barullo, Rosario Central tiene que ganar de local”

Javier Pinola habló de que el equipo necesita ser más inteligente cuando juega en el Gigante. “Es una deuda pendiente que tenemos”, dijo el experimentado defensor.

Lunes 03 de Agosto de 2015

“Para estar en el barullo tenemos que ganar de local”. No hay muchas más palabras que aporten con precisión quirúrgica la contextualización que enarboló Javier Pinola. La referencia, claro, está en lo que fue el partido ante Sarmiento de Junín, en el que Central volvió a dejar puntos en el camino por no haber podido romper el maleficio de no sumar de a tres en el Gigante. Fue el punto que más bronca dio. Casi en la misma magnitud por haber flaqueado también desde lo futbolístico. Aunque una cosa vaya de la mano con la otra. “Impaciencia”, “inteligencia”, “aprendizaje”, fueron algunas de las palabras a las que el defensor echó mano para explicar el presente, pero sobre todo para lograr cambiar de aquí en más. “Es una deuda”, dijo.
  “Por ahí estamos impacientes y queremos empezar a ganar desde el primer minuto. Queremos hacer nuestro juego, que es lo normal, pero tenemos que aprender a leer mejor el partido porque Vélez hizo lo mismo que lo que realizó esta vez Sarmiento, cerrándose bien en el medio para no dejarnos combinar en ese sector. Por eso en el primer tiempo no supimos aprovechar las bandas”, destacó Pinola en diálogo con Ovación.
  Y agregó: “Creo que perdimos la paciencia muy rápido cuando debíamos hacer circular más tiempo la pelota y al mínimo descuido de ellos aprovechar los espacios. Pero no lo hicimos, regalamos 45 minutos y eso es lo que nos da bronca”.
  Un primer análisis, rápido si se quiere, tiene que ver con que esa impaciencia a la que Pinola hizo referencia es producto de que en el Gigante el equipo juega al ritmo de la gente y no al que Coudet y los jugadores pretenden. “Seguro, a eso me refiero. Al no encontrar los espacios ni hacer nuestro juego nos desesperamos y empezamos a tirar esos pelotazos para tratar de aprovechar la segunda jugada. Es lo que nos está faltando”, sentenció el zaguero.
  En medio de este karma apareció el posclásico en escena, más allá de que antes hubo cuatro partidos en los que tampoco se pudo ganar en el Gigante, sin triunfos ante Newell’s en la previa, lo que parece más una cuestión de fondo que de coyuntura.
  “Fue algo que se habló durante la semana y a nosotros nos llega, pero lo habíamos charlado y disfrutamos hasta donde pudimos. Después nos pusimos a pensar en Sarmiento. Por ahí nos mata esa ansiedad de querer demostrar que el clásico ya había pasado y con el empuje de la gente nos desesperamos un poquito. Son detalles que tendremos que corregir, pero este plantel es inteligente y ojalá lo podamos corregir lo antes posible”, sentenció el ex Nüremberg.
  Falta demasiado para volver a jugar en Arroyito (será por la 21ª fecha, ante Belgrano) y es un hecho que algo habrá que cambiar. No obstante, Pinola prefiere no anticiparse a los acontecimientos. “Ahora pensaremos en recuperarnos en estos días y durante la semana ponernos a pensar en Quilmes, que va a ser de visitante. Nosotros pensamos en el próximo partido y no mucho más allá”, dijo.
  Hasta se animó a hablar de una sensación “cómica si se quiere”, porque “el primer tiempo prácticamente lo regalamos y en el segundo ajustamos algunas cosas. Sabíamos que debíamos abrir ciertos espacios y fue cuando mejoramos. Pero el empate creo que fue justo porque regalamos un tiempo”.
  Si hay algo que de lo que Pinola puede quedarse tranquilo es en lo que tiene que ver con su rendimiento. De hecho el sábado fue el punto más alto que mostró el equipo del Chacho Coudet, por eso la gente lo vivó más de una vez durante el partido. “Yo me siento bien y trato de ayudar a este gran equipo. Después, si la gente me lo reconoce o no es algo en lo que trato de no pensar. Lo importante es que mis compañeros estén contentos con lo que estoy dando, tratar de no relajarme y siempre querer un poco más”, se sinceró el defensor.

Semana con lesionados para seguir de cerca

El parate del próximo fin de semana le viene como anillo al dedo a Eduardo Coudet. No porque su equipo deba transitarlo en medio de un mal funcionamiento, sino porque hay jugadores que deberán ser examinados por el cuerpo médico y cada día servirá para intentar recuperarlos. Por supuesto el caso más llamativo es el de Mauricio Caranta, aunque, precisamente, podría jugar aún con la fractura de tabique nasal que sufrió el sábado por la noche en el Gigante ante Sarmiento. El otro caso a seguir de cerca es el de César Delgado, de quien se teme tenga un desgarro en el isquiotibial derecho.
  Lo que no harán desde el cuerpo técnico es acelerar los tiempos y tomarse todo a la tremenda. Es más, en lo que tiene que ver con la situación de Caranta, le realizarán los estudios pertinentes, en principio, cuando el grupo vuelva a trabajar. Con eso lo que se tratará de dejar en claro es que la fractura no le provoque la obstrucción de alguna vía aérea.
  Llegado el caso podría actuar el próximo partido (o los próximos) con una máscara protectora, pero aún es demasiado prematuro hablar de ese tema. A tal punto que en estos casos suele pesar mucho la decisión del propio jugador. De darse difícilmente el arquero canalla decida no utilizarla. Esto teniendo en cuenta que el sábado, luego de recibir un fuerte golpe por parte de Damián Musto, fue él mismo quien le comunicó al médico Marcos Diez y sus axiliares que su intención era continuar dentro del campo de juego. Fue por eso que le volvieron el hueso a su lugar y le pegaron la herida cortante. “Estaba muy conmocionado y perdía mucha sangre”, confiaron desde el cuerpo técnico canalla.
  Después está la situación de Delgado, quien debió dejar la cancha en el segundo tiempo (a los 70’ fue reemplazado por Giovani Lo Celso). Había llegado con lo justo por una sobrecarga y finalmente no aguantó (estaba consensuado con el jugador que saliera en el segundo tiempo pero tuvo la mala fortuna que se resintió en una de las últimas jugadas). Habrá estudios por imágenes también para el Chelito entre hoy y mañana, pero de lo que se hablaba el sábado a la noche en el Gigante era de que había grandes chances de que se trate de un desgarro. Si es así seguramente se perderá el choque frente a Quilmes y posiblemente el próximo frente a Belgrano. De todas formas esperarán ver la evolución de la lesión pero fundamentalmente los resultados que arrojen los estudios.

Otra visita al vestuario del árbitro

El arbitraje de Darío Herrera no dejó conforme a nadie en Central, más allá de que las verdaderas causas del empate poco tengan que ver con la actuación del juez. De igual forma los dirigentes canallas se hicieron presentes en el vestuario del árbitro para hacerle saber su descontento por lo que, consideraron, atentó principalmente contra el ritmo de juego. Hasta el propio Eduardo Coudet se arrimó hasta el camarín para interiorizarse sobre algunas conductas muy puntuales sobre el accionar de Herrera.
No es la primera vez que la dirigencia canalla va después de un partido expresar su malestar contra un árbitro. El antecedente más cercano fue lo ocurrido en el Monumental, cuando se le fue a pedir explicación a Néstor Pitana, quien su próximo partido con Central fue nada menos que el clásico.
Según constató Ovación, los dirigentes auriazules le reclamaron a Herrera la amarilla de Nery Domínguez a los 20 segundos de partido (la amonestación pareció correcta ya que el volante tomó la pelota con la mano), que Sarmiento hizo tiempo de manera excesiva y que en la mayoría de las jugadas divididas pareció “tendencioso”, según coincidieron las fuentes consultadas. Herrera coincidió con que los jugadores de Sarmiento hicieron demasiado tiempo, pero adujo que el tiempo que adicionó fue el correcto.
Estas cosas fueron las que alteraron a Coudet (el del sábado fue el tercer partido en el que debió irse de la cancha). Por eso la charla también del DT con un árbitro que no tuvo una buena noche y se equivocó, tal vez no en igual medida, para los dos lados.

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