Ovación

Para Central mirarse a sí mismo será la buena medida

En la previa, el Kily dijo que River le iba a servir a Central para saber dónde estaba parado. Debe afianzar rendimiento individual y colectivo

Lunes 22 de Febrero de 2021

La advertencia: “Es un gran desafío para ver dónde estamos parados. Es como que este partido te desafía para ver cómo podemos afrontar esta clase de encuentros, que marcan a un equipo, individual y colectivamente”. El desenlace: River superó ampliamente a Central, con algunas situaciones particulares que dieron para la polémica, pero esa superioridad se dio en un trámite en el que el equipo del Kily González sobrellevó la situación un buen rato en el primer tiempo, pero que nunca pudo imponer sus propias condiciones. ¿Sirve esa presentación entre lo que se pensaba antes del partido y lo que entregó el mismo para dictaminar algún tipo de sentencia? Pareciera que no. Sí sirve para abrir los ojos y entender que individual y colectivamente este equipo sigue acorralado por los vaivenes del torneo anterior.

  Son infinitas las formas de analizar un partido y, casi siempre, depende dónde se ponga el foco. Por ejemplo, el Kily dijo que Central jugó un “gran primer tiempo”, especialmente desde lo táctico, sin darle posibilidad a River que lo superara en el juego. Es cierto, la diferencia no fue abismal, no hubo paseo ni floreo de parte del equipo del Muñeco Gallardo. ¿Y desde otra óptica? River tuvo todo para liquidar el partido en esos 45 minutos iniciales. A saber: además del gol de Santos Borré, que llegó de una pelota parada y en el que hubo más distracciones de los jugadores canallas que méritos de los millonarios, River contó con no menos de tres situaciones claras (una volea de Carrascal en el punto del penal y dos mano a mano que Fatura Broun le sacó del buche a Borré).

  Esto también es un indicador, una prueba de que más allá de algunas cositas buenas que se pudieron hacer la diferencia estuvo y que sólo el hecho de que no se tradujera en el resultado le sirvió a Central para ampararse en ese “buen primer tiempo”.

  Pero yendo al nudo de la cuestión, Central no debía ponerse este partido como parámetro para saber dónde está parado. Porque bajo esos requisitos analíticos, exigentes por cierto, la conclusión debiera ser que este Central no está capacitado para desandar cualquier tipo de ilusión, por mínima que sea. River hoy no es medida para Central, al menos la medida a la que el canalla debiera exponerse.

  Incluso, están tan frescos los recuerdos de los dos choques frente al equipo de Gallardo en la Copa Diego Maradona, que la comparación se torna casi inevitable. Aquel 1-2 en Avellaneda y el 0-2 en el Gigante dejaron al Kily con la bronca lógica de la derrota, pero bajo el amparo de un cierto conformismo. Para esas dos ocasiones, el DT de Central optó por otra forma de juego, con línea de cinco, aunque eso sea simplemente un detalle y no corra para el análisis del hoy.

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Vecchio no pudo ser el conductor que Central necesitaba.

Vecchio no pudo ser el conductor que Central necesitaba.

  Ahora el Kily volvió a hacer referencia a que lo conformó “la actitud del equipo”, ponderando específicamente ese primer tiempo que pareció más parejo (se insiste, hubo entre cuatro o cinco situaciones claras de gol para un lado y prácticamente ninguna para el otro) que un segundo en el que el error de Fernando Rapallini, más la expulsión de Joan Mazzaco (todo en un par de minutos), terminó de romper el trámite y puso a Central en una situación de resignación absoluta, donde el objetivo primordial era abrazarse al mal menor. Es que ya con una distancia de dos goles y un jugador menos, la historia era reversible por cómo ya jugaba River y por como lo sufría Central (simplemente para recordar, aunque a la pasada, en la primera fecha Estudiantes lo perdía 1-0 con un hombre menos y se lo dio vuelta).

  En este fútbol argentino perder con River es lo más usual por lo que puede atravesar un equipo y Central no tiene el peso futbolístico necesario como para sentirse la excepción a la regla. Por eso la medida de este Central no parece River, más allá de la mochila que se haya cargado el propio Kily en la previa del encuentro.

  No obstante, el antecedente vale, sirve y obliga a recapacitar un montón de cuestiones. La principal es que si bien no todos los partidos son iguales, hay una determinada forma de jugarlos, bajo un rendimiento parejo que sirva como hilo conductor. Porque para Argentinos alcanzó, pero para River le faltó demasiado.

  El Kily jugó discursivamente, después de un muy buen triunfo en el debut, en busca de una sentencia que, de acuerdo a sus palabras, no lo favorece, pero ese dictamen hoy difícilmente pueda darse. Central seguramente puede dar mucho más y deberá lograrlo para ser superior, incluso, a ese primer tiempo en el Monumental que conformó pero que tampoco no fue tan bueno.

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