Miércoles 13 de Octubre de 2021
Lo que pudo haber sido un triunfazo terminó en un punto insulso, con sabor a poco, más allá de las enormes dificultades colectivas, entre varios aspectos positivos que exhibió Central en cancha Estudiantes. Y de aquello que pareció podía ser un salto importante, preferentemente en lo que tiene que ver con los puntos y no tanto con el rendimiento, resultó en apenas un pasito, que sirvió para romper con la racha de dos derrotas consecutivas, pero que le impidió al canalla arrimarse a esa zona de privilegio que persigue desde hace un largo tiempo, pero a la que no puede darle alcance. Por eso, lo que venga de aquí en más tendrá otro color, otras obligaciones y, obviamente, la necesidad de otros resultados. Patronato y Platense serán dos pruebas de fuego para desterrar la idea de que a este Central del Kily González no le da la talla futbolística para alcanzar un puesto en la Copa Sudamericana 2022. Tendrá chances mientras el calendario y las matemáticas le den vida, pero hay momentos en que las oportunidades no se pueden dejar pasar y el que viene parece ser justamente uno de esos momentos.
El hecho de que se haga referencia a rivales como Patronato y Platense obedece pura y exclusivamente a que se trata de equipos que están tan mal o peor que el canalla. Este Central no tiene la chapa suficiente como para menospreciar a ningún rival, por endeble que sea, pero frente a la necesidad de volver a sumar de a tres no sería lo mismo cruzarse con equipos de mayor jerarquía.
Central dio un pequeño salto de calidad en La Plata, aunque sea mirando sólo una parte de la historia. Porque con un equipo que llegaba a los tumbos y una pila de ausencias importantes se las ingenió para estar a apenas unos pocos segundos de la victoria.
Hay otra parte de la historia que merece ser recordada y que tiene que ver con que un triunfo no hubiera remendado por completo las deficiencias futbolísticas (sí entregado una cuota importante de oxígeno), las cuales, en caso de no ser corregidas, podrán ser contraproducentes independientemente de la categoría del rival.
Ahora, en medio de este pequeño avance que pareció lograr Central en el estadio Uno de La Plata, hay proyecciones que deben hacerse y que seguramente ya dan vuelta en la cabeza tanto de jugadores como de cuerpo técnico. Porque para buscar esa ansiada victoria (no se da desde aquel triunfo en el Gigante por 1 a 0 sobre San Lorenzo) qué mejor que recibir a un equipo que convive con sus propias limitaciones como lo es Patronato. Es cierto, Central está apenas dos puntos por encima del equipo paranaense, pero si existe alguna diferencia, por mínima que sea, de chapa, el canalla debe hacerla valer. Y después, por más que sea de visitante, con Platense ocurrirá algo similar.
Eso de que el tiempo apremia y los márgenes se acortan es simple. Antes de comenzar la fecha anterior, Central estaba a seis puntos de la zona de Copa Sudamericana y después de la misma quedó a nueve. Es indudable que a este ritmo los números no le dan y por eso la extrema necesidad de reencontrarse con la victoria. Pero con una no hará nada, sino que lo que tiene que lograr es una seguidilla de buenos resultados que lo empujen hacia arriba. Vuelta a la idea original: si a cualquiera le dieran a elegir un par de rivales para ir en busca de esa revitalización, seguramente equipos como Patronato y Platense aparecerían en esa posible lista.
Como se dijo en innumerables ocasiones, las ausencias le vienen jugando una mala pasada al Kily González, pero este problema que padece Central es el mismo por el que atraviesan muchos otros equipos. Ni más ni menos que los gajes del oficio. Y recupere o no algunos futbolistas (todo parece indicar que así será), las obligaciones estarán, como siempre, por encima de los nombres propios.
Central estuvo a nada de vivir una semana mucho más relajada pero sobre todo de recibir un fuerte espaldarazo desde los resultados, pero no pudo ser. ¿Y ahora qué? La obligación de dar vuelta la página, que será nuevamente frente a sus hinchas, con todo lo que ello implica, para bien si lo sabe aprovechar, para mal si el apoyo se transforma en presión.
En el Gigante y contra un rival que en los papeles se presenta como “ganable” como Patronato será el primer escollo. Y después Platense. No le da a este Central para andar haciendo futurología ni para mirar más allá de lo que le permite la vista, pero es un hecho que el momento de crecer es ahora.