Ovación

Para acordar debían gritar demasiado

Jueves 11 de Octubre de 2018

Una tarjeta de invitación a un cumpleaños de 15 o a un casamiento cuenta con la información necesaria: día, lugar y horario. Tres ítems elementales sobre los que está girando la novela del clásico rosarino por Copa Argentina. Ahora, ¿es posible organizar algo serio si a la hora de reunirse para intentar buscar un punto en común tres de las cuatro patas (seguridad, dirigencia de Newell's y de Central) están cómodamente sentadas en una oficina en Rosario y la restante aguarda el cónclave, pero a 170 kilómetros de distancia? Decididamente no. Salvo que D'Amico, Carloni, Maio, Pullaro, Fabio García o Concina tengan un timbre de voz tan alto como para que los representantes de Copa Argentina oyeran sus peticiones o puntos de vista desde Santa Fe. Lo que parece un cuento, una ficción, es la realidad, lo que ocurrió el pasado lunes y lo que nadie quiso poner sobre la mesa para que el papelón no trascendiera. Es imposible encontrarle una solución al clásico rosarino si la reunión en la que buscaba justamente algún tipo de solución se dio de esa manera. Es así. Tal cual. La invitación que le cursaron a Copa Argentina o estuvo mala redactada (en caso de que haya sido por escrito) o pésimamente expresada en palabras. Lo cierto es que la cita en la sede de la Gobernación contó con el Ministerio de Seguridad y ambos clubes, pero los responsables de la organización viajaron a la capital provincial, a la casa de Gobierno. ¿Se entiende la desprolijidad? ¿Se alcanza a dimensionar el amateurismo de la cosa? ¿Se llega a darle la real importancia al tema? Definitivamente no. Si las improvisaciones parten desde las reuniones para atender los pedidos de cada una de las partes lo demás parece condenado al fracaso. Se supone que quien cursó invitaciones (se insiste, por escrito o vía telefónica) fue el Ministerio de Seguridad de la provincia de Santa Fe. Central y Newell's a esta altura ya dejaron bastante que desear con sus mezquindades por la fecha, pero en esta tienen poco que ver. El resto, al que le quepa el sayo que se lo ponga. Una reunión en Rosario con una de las partes que se trasladó desde Buenos Aires, pero a Santa Fe capital. Un mamarracho por donde se lo mire. Una historia digna para un cuento del Negro Fontanarrosa.

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