Ovación

Paolo Montero busca un modelo canalla para armar... y confiar

Después de los cambios realizados, Montero tiene por delante el desafío encontrar los nombres más capaces para que el equipo se potencie como tal

Jueves 26 de Octubre de 2017

Hubo un espaldarazo en cuanto a resultados que el equipo necesitaba. También un sostén importante de parte de esos mismos futbolistas hacia un entrenador que se jugaba ni más ni menos que la continuidad en el cargo. Pero lejos de poner el foco en lo que pudo suceder o lo que podría venir con Paolo Montero, hay un escenario que impone lecturas finas con un único propósito: impedir que la alegría de la victoria del pasado lunes en Córdoba sea efímera, como lo fue la de Boca, por octavos de final. Si de decisiones se trata, el técnico canalla se topará nuevamente con el desafío de elegir lo mejor, pero siempre dentro del rango de lo que más le responde. Algo en lo que pueda confiar, incluso más que antes.

La intención de Montero de contar con un equipo confiable, que se haga y se sienta fuerte en todas las competencias que dispute es lo que lo obliga a tomar el partido contra Tigre con la seriedad del caso. Y así como ante Godoy Cruz mandó algunas señales importantes hacia adentro del plantel, las decisiones que deba tomar de cara al lunes bien podrían transitar el mismo camino.

Ese partido contra el Tomba seguramente le haya entregado a Montero algunos elementos más sobre el compromiso que el plantel tiene hacia su persona. Ni más ni menos que los mismos indicadores que entregaron aquellos noventa minutos frente a Argentinos Juniors (a la inversa), a partir de los cuales el uruguayo sintió que se imponía un golpe de timón y que además de cuestiones tácticas o estratégicas había otros terrenos en los cuales debía accionar. En ese escenario tallaron ni más ni menos que los nombres.

En zarandeos de este tipo es donde se van filtrando algunas ideas, donde un entrenador encontrar respuestas. Igual, seguramente es un error creer que el partido ante Godoy Cruz entregó todas las herramientas para reparar la maquinaria futbolística y que de aquí en más la cosa funcione cualquiera sea el camino a transitar.

Lo que sí debe haber encontrado Paolo es algunas respuestas. También la presunción de que las decisiones que tomó en la previa fueron las correctas, más allá del triunfo, de la remontada y de cualquier incidencia en particular. Montero tiene que seguir armando y ese armado deberá regirse por la confianza que sienta en determinado futbolistas.

Con varios de ellos sintió que esa confianza había sufrido mellas. Está el dato ciento por ciento objetivo que de un partido a otro Santiago Romero y Gustavo Colman dejaron el equipo (el Colo fue al banco y debió ingresar rápidamente tras la expulsión de Tobio, mientras que el ex Chacarita se quedó afuera incluso de los 18), al igual que Leonardo Gil, quien no podía jugar porque debía cumplir una fecha de suspensión, aunque siempre estuvieron las especulaciones de que era otro de los nombres que podía cargar con las consecuencias de la derrota frente al Bicho, por ser uno de los receptores de los cuestionamientos de los hinchas. Elías Gómez no tuvo ni siquiera la chance de meterse en la pelea por el puesto, al tiempo que Fernando Zampedri, pese a ser el goleador del equipo, también se quedó afuera. Las apuestas estuvieron por el lado del Pachi Carrizo, el Chaqueño Herrera y Joaquín Pereyra, cada uno con sus rendimientos.

Esos son los filtros que utiliza un entrenador para determinar quien responde mejor y ante que situaciones.

Esto está a años luz de ser algo así como una sentencia. Los nombres a los que les tocó salir en algún momento tendrán la chance de volver y a los que en el último partido les tocó jugar deberán seguir demostrando que la confianza entregada por el entrenador no fue en vano. No obstante, algunas decisiones hablan por sí solas, más cuando se toman en momentos límite.

Cuando Montero empiece a delinear el equipo que el lunes visitará a Tigre se verá qué le dejaron aquellas decisiones que tomó pos Argentinos Juniors y qué elementos les entregó la victoria contra Godoy Cruz.

Si Romero está o no en un bajo nivel; si a Colman le está costando más de la cuenta; si Gil no encuentra ni por asomo el rendimiento por el cual Paolo tanto lo solicitó; si Zampedri está o no para cumplir con determinada función (además de hacer goles, claro); si el pibe Pereyra ya está en condiciones de asumir el compromiso de ser la manija del equipo; si Herrera es más obediente tácticamente que otros; si Tobio entrega o no señales de confiabilidad de que va a llegar al final del partido sin ser expulsado; si Ruben igual cumple desgastando más a los rivales físicamente que convirtiendo goles. Todo esto son cuestiones a las que Montero, sin dudas, les viene prestando atención desde el inicio del semestre, pero que estas últimas semanas quizá le hayan echado algo más de luz a su pensamiento.

Transcurridas ya unas cuantas fechas de la Superliga y otras tantas de la Copa Argentina, aunque con resultados claramente dispares, Montero todavía tiene un modelo de equipo para armar. Y con nombres en los cuales hallar los mayores indicios de confianza para que la fisonomía de equipo se fortalezca de una vez por todas.

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