Martes 26 de Junio de 2018
El apodo de "tico" que tienen los costarricenses no es producto de la casualidad, ni de una cuestión geográfica, ni étnica. Responde exclusivamente a una situación comunicativa que utilizan en el lenguaje cotidiano, en la forma de hablar que tiene un pueblo cordial y amable desde la infancia hasta la vejez.
Es que los habitantes de este país centroamericano utilizan el diminutivo para pronunciar la mayoría de las palabras y así auto es "autico", mesa es "mesica" y vaso es "vasico". De esta manera fluyen sucesivamente los diálogos con estas palabras a pequeña escala, que siempre cuentan con la efusividad y alegría de los costarricenses a la hora de pronunciarlas.Y los habitantes de estas tierras premiadas por la naturaleza en cuanto a la belleza de sus paisajes están orgullosos de esta pintoresca forma de hablar y de estrechar vínculos en base a palabras llenas de simpatía.
Claro que siempre, después del diálogo fraternal, llega la despedida y el saludo con el interlocutor, y allí expresan "pura vida", a modo de buen augurio hacia la otra persona. Se vive como se habla y por esta latitud centroamericana la otra persona merece respeto y se le desea lo mejor. Toda una declaración de principios para encarar la vida cotidiana.