Ovación

Paga con goles

Dice que le costó caer. Lógico. Hacía tanto que no convertía y tenía tan poco tiempo en el partido que moría empatado con Tigre, que no podía creer que en el epílogo mismo le cayera una redondita. En realidad, Andrés Franzoia definió como si fuera cosa de todos los días. Ni la paró, eligió el palo opuesto ante el buen achique de Daniel Islas y le dio a Central una victoria resonante, de esas que apuntalan la esperanza y la confianza grupal.

Domingo 30 de Agosto de 2009

Dice que le costó caer. Lógico. Hacía tanto que no convertía y tenía tan poco tiempo en el partido que moría empatado con Tigre, que no podía creer que en el epílogo mismo le cayera una redondita. En realidad, Andrés Franzoia definió como si fuera cosa de todos los días. Ni la paró, eligió el palo opuesto ante el buen achique de Daniel Islas y le dio a Central una victoria resonante, de esas que apuntalan la esperanza y la confianza grupal. Y que lo afirma en la fe de que podrá cumplir esa cuenta pendiente de dejar huella en Arroyito y por lo cual decidió quedarse pese a tener una oferta fabulosa para irse a hacer plata.

Franzoia confiesa que "no me esperaba que me quedara una pelota así. Busqué tanto el gol que no me lo esperaba de esa manera", habiendo ingresado a los 87’ y tras recibir un rebote en Burdisso de una contra que iniciaba Tigre con Lázzaro. Y es que hacía 1.201 minutos que no convertía, desde aquel lejano Apertura 2008 ante Gimnasia (J), en el 3 a 0 con Gustavo Alfaro de DT, aquel que lo ponía de volante por derecha.

Precisamente, él siente que recién con la llegada de Miguel Angel Russo agarró la confianza que precisaba y en su puesto. Fue su mejor momento desde que llegó con bombos y platillos al club, a comienzos de la temporada pasada. "El me dio la continuidad que necesitaba. Recién ahí creo que tuve buenos rendimientos y le fui útil al equipo, pese a que me faltó el gol".

Y de ese tramo final del angustiante Clausura, pasa a este presente, donde también le cayó muy bien la llegada de Ariel Cuffaro Russo, porque pese a no haber sido todavía titular (ante Racing ingresó a los 71’) "me hizo sentir importante".

Claro que Cuffaro no lo puso porque jugó infiltrado los últimos partidos de la promoción y pagó el precio en la pretemporada con un dolor importante de rodilla derecha, del que ahora se siente recuperado. "Ahora me siento muy bien, motivado, con muchas ganas de jugar y ponerme diez puntos en lo físico. Pero sé que tengo que estar bien para entrar en el equipo. No sirve de otra manera. En este Central tienen que jugar los que mejor estén". ¿Y cuánto le falta? "Ojalá que poco. Con el gol y las victorias del equipo las ganas se agigantan. Espero que falte poco para estar diez puntos".

Y mientras, Franzoia se sigue apuntalando, con el envión que traía y estos goles que nutren su espíritu y lo predisponen a saldar la deuda. ¿Cuál? "Desde un principio me quise quedar en Central (tenía una oferta de Arabia) porque me quedaba una cuenta pendiente. Quiero hacer las cosas bien porque sé que todavía no jugué lo que yo pensaba. No era lo que vine a buscar a este club. Siempre pensé en quedarme para ganarme un lugar en el equipo". l



 

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