Ovación

Ovalo redondo para Silva

El Pato volvió a ganar y le dio una victoria a Ford tras 14 meses tras un error de Spataro al final.

Lunes 01 de Junio de 2015

El 2015 es el año de la revolución del Turismo Carretera. Cambio todos los chasis y todos los motores, fabricados en serie por Jackos y Oreste Berta, y dejó el reglamento abierto para lograr la tan proclamada equiparación de marcas. Para Concepción del Uruguay la ACTC metió un nuevo giro a las reglas y Ford, que necesitaba nuevas, se vio beneficiado pero sin ser nada escandaloso. De hecho la victoria se encaminaba para una Dodge, la única marca que no recibió ningún beneficio y reclama, hasta que Emiliano Spataro dio un golpe de escena, perdió el auto y le dejó el triunfo en bandeja a un Ovalo al fin. Y al que lo representa desde hace 17 años: Juan Manuel Silva. Así, marca y piloto, volvieron a disfrutar después de mucho tiempo, en un fin de semana que dejó mucha tela para cortar.

Faltaba una vuelta y media cuando de repente Spataro perdió la cola y quedó con el auto retrocediendo hasta el pasto. Un error, según se esperanzaron quienes idearon los otros cambios referidos a la aerodinamia (les quitaron carga a todos los autos, aunque Ford recuperó algo en el tren trasero para esta carrera), que tuvo que ver con que los coches son más indóciles y por lo tanto le agregan un plus a un espectáculo que, pese a tantas modificaciones, no dejó de ser bastante lineal. Para apoyar esta hipótesis, se remitieron a la misma imagen de Christian Ledesma en la carrera anterior de Viedma, cuando le dejó el triunfo servido al parejense Facundo Ardusso. Sin embargo, aunque el propio piloto de Lanús no supo decir qué fue lo que le pasó, en su equipo esbozaron otra teoría.

Allegados al team UR Racing (el mismo del Tati Angelini, el de Carreras) sostuvieron que momentos antes se había despistado Diego De Carlo, que volvió dejando un tendal de tierra en la pista y que el banderillo de ese sector no avisó nada, por lo que Spataro se comió la sorpresa. Para sostener esa hipótesis, afirmaron además que sólo 5 banderilleros de experiencia fueron traídos por la ACTC para el fin de semana, mientras que el resto provenían del Club de Volantes Entrerrianos.

Sea un error o no, Silva aprovechó para superar a Spataro (casi lo choca) y terminar con la sequía que lo perseguía desde el 8 de diciembre de 2013 en el Gálvez (cuando se consagró Diego Aventín) y con la de Ford, que no ganaba desde Mariano Werrner en Concordia el 30 de marzo de 2014. Sorteó además la polémica del sábado, cuando para hacer la pole position usó la trompa de su compañero Matías Jalaf con el número 99 (el Pato tiene el 111) y no llevar el número propio supone no pasar la verificación técnica. Pero no lo castigaron. Y también el enojo de Matías Rossi, que lo acusó de darle autazos en la largada de la serie (ambos se dieron 4 golpes).

Silva hizo lo suyo por la victoria. Además de la pole y de ganar su manga (la 2ª más rápida), atacó a Spataro al comienzo y al final, y quizás esa presión haya desconcentrado al compañero de Angelini. Y soportó los embates durante muchas vueltas de Guillermo Ortelli, quien a su vez contuvo al final al uruguayo Mauricio Lambiris, que cansado y todo como dijo haber llegado, en 5 carreras en el TC ya hizo podio.

Con 42 años, Silva obtuvo su 12ª victoria en la categoría que es su trabajo principal, mientras despunta el vicio en el cross country, donde hace días compitió junto al propio Spataro en el Desafío Ruta 40. Y metió a Ford de nuevo en la conversación. Para el Pato y para el Ovalo, redondo.

Ardusso y Angelini  penaron pero sumaron

No estuvieron en cartelera en el fin de semana, pero al final, teniendo en cuenta las vicisitudes, puede decirse que los representantes de la región cosecharon buenos puntos en Concepción del Uruguay. Facundo Ardusso (Las Parejas) probó lo que es correr con lastre luego de su victoria en Viedma y no salió tan mal parado: 12º, aunque perdió el segundo puesto del campeonato. Y Juan Marcos Angelini (Carreras), cuya Dodge parecía estar para mucho más, fue penalizado en la serie y se recuperó en una final extraordinaria, casi como lo que hizo en Río Negro. Como aquel, se mantiene en la Copa de Oro.
  Ardusso ganó en Viedma y cargó 20 kilos de lastre. Y volvió a lamentar que la Dodge, la única marca que no recibió beneficios reglamentarios, no tenía buena aceleración y reclamó más (ver página 17). Con el peso extra lo sintió. Fue 4º en la serie, largó 11º y finalizó 12º. Entre esas dos posiciones osciló toda la carrera y al final sumó y está 3º en el torneo, eso fue lo más importante que se llevó de Concepción del Uruguay.
  Mientras que Angelini, después de un sábado en el que había perdido el buen auto del viernes, ayer pareció recuperarlo. Largó 5º en la manga y se notaba que tenía más potencial que Giallombardo para superarlo, pero la Rana lo cerró, el Tati le tocó la cola al Ford y lo mandó al pasto, y fue penalizado al último lugar. Y desde la 42ª posición de largada, en la final avanzó 25 puestos para termnar 17º. ¿Justo detrás de quién terminó? De Giallombardo, a quien precede por medio punto en las posiciones.

 Mucho público y todo más ordenado

En 2014 se inauguró el autódromo de Concepción del Uruguay y se llegó con lo justo, tanto que hasta el último día había gente trabajando pintando los pianitos. Encima, el viernes del debut llovió torrencialmente y la marea humana transformó las adyacencias en un verdadero chiquero. En cambio, no sólo el clima ayudó en esta ocasión, sino que hubo más tiempo de planificación. Se agregó una tribuna a la entrada de la recta principal y además los autos no pudieron estacionar en cualquier lado esta vez, sino que hubo una delimitación para que no queden junto a los alambrados. Otra vez la multitud se congregó y lo vivió como una verdadera fiesta. Tanto que las dos hinchadas festejaron juntas debajo del podio con los ídolos de sus marcas principales: Silva en Ford y Ortelli en Chevrolet. En 2014 se inauguró el autódromo de Concepción del Uruguay y se llegó con lo justo, tanto que hasta el último día había gente trabajando pintando los pianitos. Encima, el viernes del debut llovió torrencialmente y la marea humana transformó las adyacencias en un verdadero chiquero. En cambio, no sólo el clima ayudó en esta ocasión, sino que hubo más tiempo de planificación. Se agregó una tribuna a la entrada de la recta principal y además los autos no pudieron estacionar en cualquier lado esta vez, sino que hubo una delimitación para que no queden junto a los alambrados. Otra vez la multitud se congregó y lo vivió como una verdadera fiesta. Tanto que las dos hinchadas festejaron juntas debajo del podio con los ídolos de sus marcas principales: Silva en Ford y Ortelli en Chevrolet.
 

 

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