Ovación

Otro golpe anímico en la dura transición

Newell's sufrió un nuevo revés, ahora ante Banfield. Fue un equipo herido al que le costó convertir pese a tener un hombre más casi 35 minutos. El nuevo DT De Felippe debe lograr una reacción urgente.

Lunes 05 de Marzo de 2018

El ánimo de Newell's anda por el piso y ayer no tuvo la entereza para ponerse de pie. Tampoco era fácil que sucediese algo semejante. Se trató de un partido de transición, que ponía fin al breve interinato de Fabián Garfagnoli mientras se espera la asunción inminente de Omar De Felippe. El flojo desempeño del equipo no fue novedad. La Lepra volvió a mostrar los problemas de siempre, con el aditamento de que los resultados adversos se suceden uno tras otro y así se pierde la confianza. Revitalizar el espíritu de un grupo golpeado es una de las principales misiones de De Felippe, aparte de reacomodar las piezas, elegir las adecuadas y encontrar una identidad de juego.

El nuevo entrenador llegó sobre la hora del partido y se ubicó en uno de los palcos del estadio de Banfield para analizar a sus futuros dirigidos. La respuesta que le dieron lo debe haber dejado pensando y mucho. Es que se encontró con un equipo con enormes problemas para elaborar juego, incapaz de vulnerar el arco contrario más allá de la forma en que se generen esas situaciones.

La falta de eficacia de Newell's terminó siendo exasperante. Ni Leal ni Sarmiento ya son capaces de hacer lo que la mayoría del plantel no consigue en la Superliga. Son cuatro los partidos que la Lepra lleva sin anotar un gol. Si a eso se le agregan las otras falencias, son demasiadas cuestiones que conspiraron para que al menos rescate un punto ante Banfield.

De Felippe planteó que se puede mejorar y que hay que trabajar "mucho". Una de las cuestiones que requiere una corrección urgente es la elaboración. Si los jugadores aparecen desperdigados en el terreno y no se asocian es imposible. Newell's tiene enormes problemas en ese aspecto. Y los expuso una vez más ante Banfield. Cuando atacó, dependió en exceso de las apariciones individuales, que encima son esporádicas. Una gambeta de Torres, un centro de Fértoli, una diagonal de Leal, una gambeta de Sarmiento. Todo en cuentagotas. Y que rara vez es producto de una elaboración colectiva.
   Otro tanto sucede con el trabajo defensivo. Banfield, como pasó en otras ocasiones, desnudó que con poco es capaz de dejar de rodillas a la Lepra. Esto atañe obviamente también a los del medio. Ayer, la mayoría de los futbolistas que cumplen tales roles defeccionaron. La entrega de Hernán Bernardello fue lo poco para rescatar. Ni la conformación de la defensa y del medio, con futbolistas con recorrido, como San Román, Bianchi, Fontanini, Evangelista, Sills y el mencionado Bernardello, fueron garantía de personalidad para afrontar este momento. Es responsabilidad de cada uno que no rindieron, pero también de un presente que no les resulta sencillo de sobrellevar.
   El equipo de Julio Falcioni, que por motivos de salud siguió el partido desde la tribuna, dejó al descubierto la endeblez defensiva rojinegra. No lo avasalló ni atacó en forma constante. Pero le alcanzó para superarlo por 1 a 0 y dejar atrás cuatro partidos sin convertir.
   De Felippe tiene una evaluación preliminar de los jugadores con los que entrenará a partir de mañana. Por lo que conoce, lo que observó ayer y lo que haga en los entrenamientos, analizará cuáles son los futbolistas adecuados para dejar atrás un rendimiento que preocupa. Sabe que cuenta con un plantel con juveniles a los que es necesario respaldar para que no los supere la adversidad. También cuenta con futbolistas con años en primera que deben dar otra clase de respuesta. En esa mixtura, el entrenador tiene que encontrar un equipo que no sea menos que la mayoría de los que disputan la Superliga.
   No tendrá un plantel de jerarquía. Saber donde se está parado será un buen inicio. Después quedará en manos del entrenador hacer rendir el equipo al máximo. Juan Manuel Llop no le encontró la vuelta y se debió ir. De Felippe tiene la misión de hacerlo funcionar. Le toca conducir en una etapa con poco margen de error.


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