Viernes 01 de Marzo de 2024
Una derrota en el clásico jugando como local sin dudas es un golpe durísimo, un mazazo para cualquier equipo, y Newell’s no es la excepción. El rojinegro, que encima ya venía de dos traspiés en fila (Racing y Estudiantes), se pegó otro porrazo feo el pasado domingo ante Central en un Coloso repleto. Y por ello ahora al equipo de Mauricio Larriera no le queda otra alternativa que asomar la cabeza del pozo. Debe sacarse cuando antes ese ropaje de perdedor que lo viene acompañando en el último tramo, más allá de que desde el juego no todo sea para reprochar. Pero lo que cuenta es sumar y en los recientes compromisos los números no cierran. Así, la visita de San Lorenzo del domingo por la noche en el parque Independencia puede servir de rayo de luz en la neblina, de puerta de salida de un laberinto que no debe ampliarse.
En este contexto de apremio, el último antecedente tras perder tres partidos en fila, con clásico incluido, lo avala. Le tiende un puente de esperanza. Porque ante el mismo rival que tendrá el domingo supo reaccionar con una goleada contundente en el final del torneo pasado: 3-0 a San Lorenzo. Debe usar ese recuerdo como motivación para dar vuelta rápido la página y encarrilar otra vez la campaña que desde las matemáticas lo tiene a tiro de todo.
En la Copa de la Liga pasada, también en la séptima fecha, el rojinegro debió jugar el derbi tras caer con Racing y Estudiantes. Esa vez fue en Arroyito (30 de septiembre) y con derrota 0-1, cuando todo se encaminaba a un pálido empate. Allí el equipo de Gabriel Heinze sufrió un duro traspié y su ciclo quedó en la cuerda floja. Pero hubo reacción. La próxima cita fue visitar a San Lorenzo (7 de octubre), donde el propio Gringo admitió que si perdía allí mismo podía terminar su etapa en el Parque. “Si hoy no se daba, posiblemente el que no estaba era yo. Me alegro por ellos (jugadores) y por la institución”, apuntó Heinze en ese momento, tras revertir tres derrotas al hilo. Aquella vez, ante el ciclón el rojinegro se impuso por 3 a 0 en el Nuevo Gasómetro, con dos goles de Cristian Ferreira y otro de Ramiro Sordo, quienes ya no forman parte del plantel. Fue una gran producción leprosa que le sirvió al menos para salir del lodo, revirtiendo tres derrotas en fila con el derbi incluido.
Ahora el escenario es similar en cuanto a la racha y las urgencias, casi un espejo de lo acontecido hace un puñado de meses atrás. Claro que el crédito de Mauricio Larriera es superior al que por entonces tenía un desgastado Gabriel Heinze, ya con un año de trabajo encima.
Entonces, asoma de nuevo San Lorenzo como el escollo a vencer para despejar el horizonte. Esta vez, además, el duelo se jugará en el Coloso, donde el apoyo del hincha leproso deberá ser usado como un envión de energía y estímulo y no como una mochila extra.
No será una noche más la del domingo porque las urgencias existen. El collar de derrotas debe romperse para que vuelva a fluir la ilusión inicial de que Newell’s es un equipo con margen de crecimiento, a pesar de estar en construcción.
Aquella vez, Newell’s le prendió una vela al santo y tuvo recompensa. Salió de perdedor con una goleada contundente. Ahora está frente a la misma película, pero con otros protagonistas y diferente escenario. La urgencia es idéntica y necesita reaccionar. Quedaron muy lejos las cuatro victorias iniciales. Lo saben mejor que nadie Larriera y sus muchachos.