Ovación

Orgullos de una ciudad

Los atletas rosarinos que participaron de los Juegos Olímpicos volvieron al pago chico. Cada cuatro años y más que nunca los olímpicos tienen su momento. Ese que los pone delante de...

Jueves 23 de Agosto de 2012

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os atletas rosarinos que participaron de los Juegos Olímpicos volvieron al pago chico. Cada cuatro años y más que nunca los olímpicos tienen su momento. Ese que los pone delante de los flashes y ante las miradas de todos. Por ese orgullo que representa haber tenido tantos deportistas locales en la cita que acaba de concluir en Londres, la Municipalidad de Rosario les brindó ayer un reconocimiento en el Salón Belgrano del Palacio de los Leones.

Cecilia Carranza Saroli (yachting), Laura Del Colle (hockey), Sebastián Solé y Pablo Crer (vóley), Etel y Sofía Sánchez (nado sincronizado), María Clara Rohner y Mario Cejas (remo) y Federico Molinari (gimnasia artística) fueron agasajados en un acto muy ameno encabezado por la intendenta Mónica Fein y el secretario de Recreación y Deportes, Rolango Dal Lago y en el cual se les entregó una medalla simbólica y recordatoria por su participación olímpica.

Entre los deportistas locales que viajaron a Londres hubo tres ausentes por motivos personales: la capitana de las Leonas Luciana Aymar, el jugador de hockey Manuel Brunet y la remera María Gabriela Best. Además fueron distinguidos el juez de gimnasia Enrique Salanitro y la árbitro de hockey Irene Presenqui (ver aparte).

"Haber estado en Londres te hace sentir un cosquilleo especial. Pensándolo en frío, con las cosas que viviste ahí y como te reciben ahora, es maravilloso. Me traje muchas enseñanzas, a nivel deportivo y personal. Uno vive experiencias desde todo punto de vista, desde lo sentimental hasta lo táctico. Estando ahí adentro uno aprende a valorar cada cosa. Otras te quedan marcadas”, se sinceró el central Pablo Crer, quien como todos sus compañeros de selección, tuvo debut olímpico.
Lo mismo le sucedió a las Mellis Sánchez, que entraron en la historia por ser las primeras argentinas en participar en nado sincronizado: “Estamos felices. Nuestro gran reconocimiento ya estar en los Juegos, aunque ya estamos con el proyecto de seguir mejorando”, relató Etel Sánchez, quien ahora tiene otro motivo (aunque simbólico) de unión con su hermana Sofía: unos anillos de oro que le regaló su familia en señal de orgullo a su logro.
Clara Rohner y Mario Cejas, remeros, también tienen sus anillos, pero olímpicos y en color. Se los tatuaron antes de viajar a Londres, cuando consiguieron la clasificación. Como si la marca que genera participar en una cita como esta se pudiese borrar, se los plasmaron en la piel.
Sobre cómo se sintieron deportivamente en la competencia, Cejas y Rohner coincidieron: “Nos sentimos muy bien pero nos quedamos con ganas de más”. La revancha, para todos ellos pueden estar en Río 2016. Mientras tanto, disfrutan el presente.  l

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