Lunes 13 de Abril de 2020
Decir Omar Arnaldo Palma en Rosario es decir Central. El Negro es una leyenda viva para los hinchas. Esa aguerrida estampa y fina pegada quedó inmortalizada en los corazones canallas. Dejó un legado complejo de nivelar. Por figura, personalidad y logros obtenidos en Arroyito. Será el eterno 10 de oro. Ayer cumplió 62 años. Lo pasó "en casa con la familia y respetando la cuarentena”, larga de movida el Negro con amabilidad y marcada predisposición al diálogo con Ovación. "El presente me encuentra sin esa adrenalina que tiene todo jugador o técnico. Acá estoy, más tranquilo”, relata con sinceridad antes de reflejar sin pelos en la lengua que "sería muy lindo poder dar una mano en Central”. ¿Podrá cumplir el sueño de volver a trabajar en el club de sus amores?
¿Qué reflexión hacés en este día especial si tenés que mirar hacia atrás y ver lo que cosechaste como jugador y coordinador canalla?
Lo primero que debo reconocer es que los años pasan volando. También que el pensamiento se va modificando a medida que pasa el tiempo. Mirás las cosas de otra manera. Encarás la vida con otro semblante. Tratás de disfrutar más los momentos porque ya no tenés esa locura que te genera ir a cien kilómetros por hora. Trato de gozar cuando estoy en familia, sobre todo ahora con los nietos, ya que los chicos crecieron. Más allá de eso, debo admitir que me gustaría estar en una cancha de fútbol, que es el ambiente donde uno sembró y cosechó en su momento.
¿Estás diciendo que tenés ganas de estar de nuevo en Central?
Sí, pero no estoy ni tampoco sé si estaré otra vez. El fútbol es así de dinámico y cambiante. Por eso cuando estoy en casa sólo pienso en disfrutar el momento con los seres más cercanos, esos que siempre estuvieron. Aunque lógico que si tuviese la chance de estar de vuelta, estaría encantado.
¿Te gustaría estar como coordinador como pasó en 1998 o como entrenador, que fue en 2011 cuando el club estaba en el ascenso y pasaba además por un momento crítico?
Conozco desde los 10 años cómo es el club por dentro y sé cómo se deben manejar ciertas cuestiones. Estaría donde sea necesario porque Central es mi segunda casa. Lo que pasa es que no siempre salen las cosas como uno desea. Sobre todo en este club, que siempre fue muy político. Más allá de eso, los que somos verdaderamente canallas tenemos la ventaja de saber cómo es la vida interna. Central es muy grande y hay que conocerlo bien para saber llevarlo.
¿Sabés que le dejaste servida la pelota en bandeja a la dirigencia?
No, lo que sí sé es que si tienen ganas de que trabaje, estaré. Y en el lugar que sea porque Central está por encima de todos los nombres. Es una institución con mucha historia de verdad y una grandeza que solo los canallas valoramos.
Convengamos que cuando estuviste hicieron un buen trabajo con Bauza, que a esa altura era el técnico de la primera.
Claro, en esa época él venía de coordinar todo y luego asumí en ese rol. Teníamos una gran cantera. Incluso pensaba a futuro qué equipo podía tener, ya que había grandes camadas. Pero lamentablemente se cortó todo. Sólo los que conocían las inferiores de verdad pueden dar fe de que Central tenía materia prima en todas las categorías.
¿Te quedó la espina de agarrar la primera y armar un plantel con Ojeda, Ferrari, Cetto, Grabowski, Lequi, Talamonti, Papa, Borzani, el Zurdo Rodríguez, Charras, Herrera, Andrés Díaz, Ruggiero, Delgado y Figueroa, por citar algunos?
Por supuesto, mirá qué apellidos había en inferiores. A eso les sumo a Campestrini y varios chicos más de la categoría 80 que también muchos llegaron a la primera con el paso del tiempo. Pero sí, uno pensaba en algo grande porque se veía que podía armar un proyecto serio. Pero no se dio....Fue una lástima que no se haya cumplido ese proyecto.
Está claro que era también otra época.
Está bien, pero en Rosario siempre Central y Newell’s tuvieron grandes inferiores y alimentaban a la primera. Para eso es el trabajo de abajo. Considero que cuando se presenta un proyecto serio hay que respetarlo. Pero hay algo que no es menor, fijate que cuando las cosas salen bien es porque el propio club maneja las cosas. Y qué mejor que los que somos de Central para hacerlo. No hay misterios en esto. Por eso me da un poco de impotencia no haber podido haber dirigido en primera a los pibes que eran de la categoría 1981, 82 y 83. Había varios cracks ahí y el plus es que todos eran hinchas. Eran nuestros además. Productos formados en inferiores, qué más podía pedir. No se pudo, más allá de que sigo pensando que de haberlo hecho podríamos haber logrado cosas importantes.
¿Y qué te dejó tu paso por la primera cuando el equipo estaba en el ascenso?
Esa fue una época brava porque estábamos mal. Había muchos inconvenientes, además de jugadores que no conocía. Central necesitaba de alguien que frenara de alguna manera todos los problemas que había y por eso acepté el cargo en 2011. Cuando me llamaron no me importó la plata ni cómo estaba el equipo. Quería ayudar a Central, que encima estaba mal en el torneo y con chances de bajar a otra categoría. Enfrenté lo que había, pero a los tres meses decidí irme porque había cosas que no me gustaban. Más allá de eso, si tengo la chance de volver lo haría con mucho gusto. Uno es de Central y quiere ayudar nomás.