Básquet

"Nunca me olvido de disfrutar todo esto"

Con apenas 17 años, el ex Temperley Marco Giordano se ganó un lugar en Regatas Corrientes.

Martes 06 de Febrero de 2018

Espera ansioso el llamado del entrenador para arrojar la sudadera al fondo del banco y pedirle el cambio al habitante más cercano de la mesa de control. Ya en el rectángulo, busca la pelota, encuentra voz de mando desde su talento y no duda en atacar el aro con sus rompimientos o probar desde larga distancia. Marco Giordano no llegó a la Liga para pasar la pelota hacia los costados o sólo darle descanso al base titular. El pibe de 17 años que surgió en Temperley llegó para ganarse un lugar, sin el marketing que tienen otros jugadores de su generación, pero con la impronta forjada en Riombamba y Ayacucho.
"Creo que me están saliendo las cosas bien, estoy teniendo minutos de muy buena calidad y siempre tratando de ayudar al equipo en lo que necesite. Voy sumando experiencia, con el objetivo de mejorar y dar lo máximo para que el equipo gane", explica Giordano sobre su actualidad en Regatas desde una Corrientes en la que ya es uno más: "Salvo por el calor, que no lo soporto, estoy muy cómodo en el club y en la ciudad".
Giordano llegó con apenas 15 años a Regatas, apenas un par de veranos atrás y atraído, entre otras cosas, por el llamado de Paolo Quinteros, a quien hoy le pasa la pelota ya sea en la Liga Nacional o en la Liga de las Américas. Pero no sólo la pasa. También juega.
Giordano jugó en 13 de los 16 encuentros de Regatas en la máxima categoría argentina y tiene un promedio de 14,3 minutos en cancha con 5,5 puntos.
"Sé que a veces tomo decisiones, pero lo hago por la confianza que me da el entrenador y también por el respaldo de mis compañeros, que me dicen que juegue libre, que haga lo que sé hacer. Y nunca me olvido de disfrutar de todo esto, que es lo más importante", analiza Giordano, que tiene capacidad de análisis sobre su juego como para afirmar: "Una de las cosas que me falta mejorar es la defensa y después ordenar al equipo para que fluya bien el juego. Son cosas clave para poder jugar y permanecer en la Liga Nacional".
Giordano ya superó el desarraigo, pero cada visita de sus familiares y amigos es todo un acontecimiento y ayuda a superar el día a día que, en su caso, involucra responsabilidades extra a la de la mayoría de los jugadores del plantel, porque el rosarino debe cursar sus estudios secundarios: "Todavía me falta pero voy terminar. Lo que sucede es que se hace complicado porque por los viajes y compromisos falto mucho".
Desfachatado, inteligente, talentoso, acostumbrado a ser el dueño de las últimas pelotas desde muy chico, Giordano no pierde su esencia aunque enfrente tenga a figuras del básquet nacional. El pibe llegó para quedarse.

David Ferrara

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