Ovación

No supo liquidarlo

Todo parecía bajo control. La victoria asomaba en el Parque, porque Newell’s era más que Lanús. Sólo restaba pegar el golpe certero para liquidar el juego y aprestarse a festejar. Pero cuando todos ensayaban el saltito en el Coloso apareció Salcedo, sí justo Sa-Sá, para tocar al gol, dejar estupefacto a todo el estadio y ponerle un moño al partido con el 1 a 1. ¿Injusto? Sí, porque fue el que buscó y el que trabajó en pos de la victoria. ¿En que falló? No supo pegar el golpe certero para terminar de derrumbar la endeble estructura granate. Lo dejó con vida y terminó pagándolo caro.

Domingo 21 de Febrero de 2010

Todo parecía bajo control. La victoria asomaba en el Parque, porque Newell’s era más que Lanús. Sólo restaba pegar el golpe certero para liquidar el juego y aprestarse a festejar. Pero cuando todos ensayaban el saltito en el Coloso apareció Salcedo, sí justo Sa-Sá, para tocar al gol, dejar estupefacto a todo el estadio y ponerle un moño al partido con el 1 a 1. ¿Injusto? Sí, porque fue el que buscó y el que trabajó en pos de la victoria. ¿En que falló? No supo pegar el golpe certero para terminar de derrumbar la endeble estructura granate. Lo dejó con vida y terminó pagándolo caro.

El de ayer era el encuentro para el despegue. Lanús llegaba golpeado y con un técnico a los tumbos por los magros resultados. Con un equipo remendado y con jugadores desconocidos no en nombres pero sí por su nivel. Newell’s necesitaba volver a creer en sí mismo. En sumar de a tres para decir presente en el torneo y meterse entre los protagonistas. Había que abusarse del granate, meterlo en un arco y sumergirlo en la desesperación. Y desde el arranque fue la Lepra el que bombardeó el arco de Caranta. Formica armó una jugada bárbara, hizo pasar de largo a Pelletieri dentro del área y tocó suave para Barrientos, quien le pegó con la ojota y la tiró a la popu.

Newell’s pisaba bien la cancha y si bien no mostraba un fútbol iluminado con poco lograba dominar en juego al rival. Y tuvo otra gran chance con el centro medido de Bernardi que Boghossian logró capitalizar e hizo pegar la bocha en el techo del travesaño.

No era una presentación a puro fútbol del rojinegro, pero la producción en el anodino espectáculo en el Coloso le alcanzaba para mostrar su superioridad. Peratta era un simple espectador, que sólo reaccionaba con algún disparo desde lejos como aquel de Pizarro (lo mejor del granate) a los 34’.

¿Qué le faltaba al equipo? Mejor dominio de la pelota, alguien que marcara el camino y acompañara a Formica, el único distinto en cancha. Boquita hizo esa lectura y mandó a la cancha a Sánchez Prette para que se ubique de enganche mientras el Gato ocupaba la posición de Dolci. Newell’s ganó en fútbol y fue mucho más picante en los metros finales. Fue precisamente el cordobés el que envió un córner bárbaro para que Achucarro, de cabeza, rompiera el cero.

A partir de ahí se presumía lo mejor, porque Lanús no tenía respuestas y encima Pelletieri veía la roja. Achucarro no pudo dos veces en la misma jugada con Caranta en inmejorable situación y cuando sólo hacía falta meter un bombazo.

Y llegó el golpe al corazón. Lo que nadie se animaba o no quería imaginar. Salcedo picó detrás de los centrales y quedó solo para sentenciar a Peratta con un toquecito suave entre las piernas. Desazón y, sobre todo, incredulidad.

Fue empate con olor a derrota. Newell's hizo más, pero no le sacó provecho al momento del rival. No supo liquidarlo, dejó escapar dos puntos y la chance de ser protagonista.

 

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