Ovación

"No sé qué me quería enseñar la vida, en algún momento me daré cuenta"

La delantera de GER volvió a las canchas tras una confusa situación que la llevó a ser suspendida por un año a nivel internacional. Fue tras su paso por la selección italiana y luego de que el control antidóping interpretara que "lo evadió". El relato de una temporada complicada, en primera persona, con Ovación

Viernes 20 de Octubre de 2017

A pesar de que sólo tiene 26 años Giuliana Ruggieri es una trotamundos del hockey. Y por ahí andaba girando cuando se encontró con "el garrón" con el que cargó en el último año. Habían pasado algunos meses desde la finalización de su vínculo con la selección italiana, a la que había representado desde el 2012, integrando el proyecto hacía los Juegos Olímpicos de Río 2016. Sobre finales de 2015, la azzurra se quedaba sin concretar ese objetivo, por lo que "La Chula" dejó Roma, donde residía y emprendió nuevo rumbo. Volvió a Rosario, se sumó a Gimnasia (GER), su club, y volvió a Europa a principios de 2016 para integrarse a Canarias, institución en la que ya había jugado y dejado una estela. Ahí empezó todo. Todo tiene que ver más con una odisea que con una situación habitual: desde Roma le avisaban que quedaba suspendida por dos años. La sanción la expedía el Tribunal Nacional Antidóping del Comité Olímpico Italiano y lo hacía en los términos de la Wada (World Anti Doping Agency). A simple vista y de mínima, muy confuso. Aunque lo que pasó fue más o menos esto: a "La Chula" le "cayó" el control antidóping en el domicilio italiano, no la encontró, la "advirtió", no respondió y la suspendieron. Un año después volvió a jugar al hockey, hace algunas semanas, otra vez con GER y en la antesala de los playoffs (inician mañana). "No sé qué me quería enseñar la vida, en algún momento me daré cuenta. Aunque creo que algo ya me explicó, fue para fortalecerme de cabeza, para seguir superándome día a día", le dijo a Ovación ya relajada en un bar enfrente de la Facultad de Odontología, donde cursa las últimas materias. Y agregó: "En su momento vi una tragedia pero a medida que pasó el tiempo lo fui asimilando, lo tomé de otra forma". Nunca dejó de entrenar, "porque sino no volvía más" y esa fue la razón por la que no le costó el retorno, más allá de las emociones. Perseverancia ante todo.
¿Qué pasó? Un año después, ya con final feliz, ¿qué se puede explicar de esa situación que
te alejó del hockey de septiembre a septiembre?
Cuando jugaba para Italia tenía que llenar cada tres meses un calendario de antidóping en el que estimativamente tenía que decir lugar y horarios de dónde iba a estar, por si te buscaba el control. A finales de agosto se nos venció el contrato con el club (San Saba, en Roma) y no clasificamos a los Juegos (habla en plural porque la mayoría de ese seleccionado estaba conformado por argentinas nacionalizadas) y nos volvimos a Argentina. Te soy sincera, no llené más ese calendario. Nos llegaron mails, no los respondía, ni los leía y al parecer en los registros aparecía que yo seguía en Roma. Me fueron a buscar dos veces y no me encontraron en esa dirección. Realmente no le di importancia y lo tomaron como una evasión por dopaje. La tercera advertencia fue en diciembre y después salió la sanción.
¿Creíste que era
una broma de mal gusto?
Encima de todo esto no me entero enseguida. Me voy a España a jugar y ahí me citan para ir a declarar a Roma, no entendía nada. Hacía dos semanas que había llegado a Canarias. Con Aldana (Lovagnini, también de GER y ex selección italiana) llamamos al dirigente del club de Italia donde habíamos jugado el año anterior, San Saba, y su hija, abogada, empezó a manejar toda la situación, tuve que ir a Italia a armar la defensa. La mujer que me tomó la declaración me dijo que me creía, que seguramente era así pero la ley es la ley, son muy burocráticos y había que esperar. Volví a Canarias, seguí jugando, después regresé a Argentina y seguí todo desde acá. Fueron de los peores meses de mi vida, resolviendo todo a la distancia, y si bien hablo italiano era todo tan técnico que también era complicado el tema de la comunicación. En Rosario seguí jugando y en septiembre de 2016 salió la resolución de que me suspendían dos años, pero me la redujeron a uno por el pago de una multa y porque este tema aparentemente fue un error administrativo y no podían hacer como si nada hubiese pasado.
¿Qué pensabas?
Todo esto para mi fue un caos, de repente veía todo negro, no podía ser, no me escapé. Obviamente me hago responsable de mi parte y mi parte era darle más "bolilla" a esos mails que me llegaban, pero también estaba la otra parte, la Federación (de Italia), que nadie la ve y en su momento quizás podría haber avisado o dando de baja a las jugadoras que nos fuimos, por eso a ellos (control antidóping) les saltaba que seguíamos siendo parte. Me sancionó el CONI (Comité Olímpico Italiano) y regía a nivel mundial, por eso tampoco pude jugar más en GER.
¿Cómo lo manejaste anímicamente?
Fue duro, porque me agarró en la parte definitoria del Torneo del Litoral, me perdí la final (GER y Plaza, con victoria para Atlético) y no entendía, nunca pensé que me podía pasar algo así. Porque en el deporte siempre disfruté, entrené, me rompí el lomo para poder lograr los objetivos. Y siempre fue con mucho esfuerzo. De repente me cae algo así.... Fue injusto, feo, pero a la vez lo tomé de la manera más positiva que pude. Considero que era algo que tenía que pasar y por algo me pasó a mi. No sé qué me quería enseñar la vida, en algún momento me daré cuenta. Aunque creo que algo ya me explicó, fue para fortalecerme de cabeza, para seguir superándome día a día. Siempre fui fuerte mentalmente, como deportista de alto rendimiento tenés que serlo porque sino... Pero me sirvió, imaginate que entrené todo el año sin poder jugar, porque sino no volvía. Es difícil estar un año parada y volver a retomar, más en esta etapa (de definición). Llego a casa a las 12 de la noche después de estudiar y entrenar, muerta, pero me encanta. Fue difícil, ni hablar, más que nada los sábados cuando llegaban los partidos.
¿Qué papel jugó el grupo, las chicas de GER ante esta situación?
Lo dije todo el año, pero el sábado antes de ir para el club, el día que volvía a jugar, se los repetí: sin ellas tampoco hubiese podido, ellas me bancaron, me tiraron buena onda siempre, cada día. Tuve el apoyo de todos, de mi familia, amigos, del club, ni hablar de los entrenadores. En su momento vi una tragedia pero a medida que pasó el tiempo lo fui asimilando, lo tomé de otra forma.
¿Te molestó tener que explicar algo? Mucho más teniendo en cuenta que te suspenden por "dóping" y no toda la gente sabe bien en qué consiste un control. Lo más fácil es que piensen que consumiste algo, que digan cualquier cosa.
Seguramente mucha gente no sabe cómo pasó, ni cuáles fueron los motivos. Al principio sí me molestó, pero más que nada porque yo jugué mucho tiempo afuera (España e Italia) y sentía que estaban manchando mi nombre con algo que nada que ver. Pero bueno, seguiré demostrando en el día a día con mi juego y mi forma de ser en el hockey, entrenándome, que esto fue una cuestión administrativa.
A este proceso de selección no te convocaron, pero si ocurriese, ¿volverías a jugar para Italia?
Con Italia no tengo problemas, con mis compañeras menos, las cosas se dieron mal pero no tengo rencor ni mucho menos. Viví cosas muy lindas con Italia y aprendí muchísimo. Fueron más las cosas que me dio que las que me sacó, como este año, pero prefiero quedarme con eso y no con lo malo.
¿Qué rescatás?
¿Qué fue lo más lindo que
te dio la selección?
La experiencia de competir a ese nivel es gratificante. Jugar torneos contra las potencias mundiales (Liga Mundial) y recorrer el mundo básicamente son experiencias lindas, cada viaje tenía algo en particular y siempre había jugadoras nuevas. Entonces, el hockey me ha dado también una cantidad de amigos que jamás imaginé. Tengo amigos por todos lados y viví experiencias hermosas.
Después de todo lo que pasaste
en este último año y a pesar
de que volviste varias veces,
¿este retorno a las canchas con GER
fue el más especial?
Sí, fue diferente, estaba nerviosa como si nunca hubiese jugado un partido, como si fuera la final de mi vida. Porque más allá de la experiencia que tengo, de los torneos que jugué, a mi me siguen agarrando esos nervios en la panza. Estaba nerviosa, tenía incertidumbre. Si bien había entrenado un año, el partido tiene otro ritmo, fue hasta que entré y se me fueron yendo.
Y metiste un gol... (ante Duendes B, por la penúltima fecha
de la fase regular)
Metí un gol y me erré un par (risas), tuve travesaño, de todo...
Reapareciste dos fechas antes del inicio de los playoffs, fue un año irregular del equipo pero entraron (jugará con Plaza) y playoffs son playoffs... ¿Con qué se ilusionan?
Playoffs son playoffs y quizás no tuvimos el mejor año, al principio tuvimos muchas bajas, lesiones, no había un sábado con las mismas 11. No se podía mantener un equipo, había que ir tapando huecos. Sin embargo, ahora estamos muy bien, recuperamos a Belu (Facciano) y compañía, estamos con muchas ganas y a los últimos partidos los usamos para seguir afinando cosas. En los playoffs no tenés mucha chance de error porque un error te deja afuera de todo. Queremos salir campeonas.

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