No mirarse en el espejo equivocado

Domingo 11 de Mayo de 2008

No está en discusión que la fantástica remontada frente a Racing calmó los ánimos en un plantel que necesita de ese analgésico para vivir. Tampoco hay que correr demasiado el telón para encontrar la otra realidad. Es que todos los que el domingo estuvieron en el Gigante se fueron con la sensación de que el equipo no jugó bien. Que sólo plantó bandera con el corazón y con eso se quedó con los tres puntos de oro. El resto del formulario que deben presentar los equipos que quieren salvarse de la promoción sin sufrir no se completó. Y anoche Vélez le refregó en la cara a Central que no le resultará fácil decirle adiós a la angustia.

Lo primero que debió entender Central es que Vélez está lejos de ser un equipo ruinoso como Racing. No es casualidad que uno esté peleando la punta y el otro sea uno de los más moribundos del campeonato. Por eso fue un error del conjunto de Madelón creer que con lo hecho en el primer tiempo iba conseguir la misma recompensa que en la fecha pasada.

Esta vez no le sacudió la modorra ni el gol de Cristaldo, como sí lo hizo la desventaja con Racing. Central arrinconó con centros a Vélez, pero el partido lo perdió mucho antes de eso. Fue cuando la defensa empezó a abrirle paso a Escudero, la figura. Ese retroceso es, lisa y llanamente, un acto de suicidio cuando enfrente hay un jugador de gambeta tan limpia.

Rosario Central necesita otra horneada. Quizás la última para encarar las cincos fechas que restan. Leonardo Madelón deberá hacerles entender a sus jugadores que mirarse en el espejo del partido frente a Racing no es el mejor ejemplo para lograr la meta trazada.