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No le cabe la derrota: Central es el equipo más temido y el que menos perdió

Demostró ser un rival durísimo para cualquiera y es el equipo que menos perdió en 2015. Un gran aliciente de cara a una instancia de eliminación directa como la del viernes ante Racing.

Miércoles 21 de Octubre de 2015

En la vida de Central no hubo un final de año futbolístico con chances en dos competencias simultáneas. Esta vez está ocurriendo. Después, lo que suceda cuando ambos torneos bajen sus respectivos martillos es otra historia. El tema pasa por reconocer hoy esas posibilidades que siguen latentes, aunque una más que otra. Se trata de la Copa Argentina, en la que es un partido a suerte y verdad y los cuatros equipos (más Racing, Boca y Lanús) están en igualdad de condiciones. Aquí no hay puntos de diferencia entre unos y otros. Sí está la realidad de cada equipo. Y en ese ítem el Canalla cuenta con un par de fichas importantes. ¿Qué es lo mejor con lo que cuenta? Que es un equipo al que a los rivales se les hace dificilísimo ganarle. Las pruebas están a la vista: sobre 32 partidos disputados Central perdió sólo en dos ocasiones (ambas por el torneo local) y uno de esos traspiés fue tomado prácticamente como una injusticia. Ahora, el hecho de que la Copa Argentina, que es el desafío más inmediato que se presenta, sea por eliminación directa hace que el Canalla, al menos desde las especulaciones, saque una pequeña luz de ventaja.
  Echarle un vistazo a los números alcanza para dimensionar lo que fue el año futbolístico de Central, porque el nivel de juego siempre contó con el sustento de los resultados. Es cierto que se puede caer sobre aquella seguidilla de empates en el Gigante de Arroyito que terminó privando al equipo de estar hoy en una posición más expectante en el torneo, pero no es el análisis que intenta ponerse sobre la mesa. Todo lo contrario. Porque hablar de una campaña con ribetes históricos como la que se está llevando a cabo es caer, inexorablemente, en el feeling que logró alcanzar este equipo con los resultados, pero más precisamente con las incomodidades que les generó a los rivales de turno a la hora de intentar torcerle el brazo. Se insiste, sólo dos equipos lograron plasmarlo: River y Quilmes.
  Y este análisis habla de virtudes y potencia expectativas de cara al choque del viernes en el estadio Padre Martearena de Salta, donde en 90 minutos estará en juego el pase a la final de la Copa Argentina. Y en situaciones como estas, ser un equipo que se acostumbró a no perder no es poca cosa. Es más, resulta casi un empellón, ya sea desde lo futbolístico como desde lo anímico.
  Vale la salvedad de que en el fútbol no hay equipos invencibles. Todos tienen sus días buenos y malos. Pero el saberse y sentirse un hueso duro de roer para cualquiera es un atajo más en el camino hacia la concreción de los objetivos trazados.
  Hasta aquí River y Quilmes fueron los únicos capaces de impedir que Central se retirara de un campo de juego con las manos vacías. Lo del Monumental incluso tuvo como atenuante que fue un muy buen partido realizado por el equipo de Coudet, hasta con un polémico arbitraje de Néstor Pitana. Ya lo del cervecero fue distinto. Esa vez sí al Canalla le marcaron la cancha desde el juego, el rendimiento y, por consiguiente, desde el resultado. En los otros 26 encuentros del torneo local fueron 15 triunfos y 11 empates. Es el que menos perdió. Y está también lo de Copa Argentina, en la que de los cuatro encuentros jugados tres fueron con victoria dentro de los 90 minutos (Deportivo Riestra en 32avos. de final, River en 16avos. y Estudiantes en cuartos) y uno por la vía de los penales (Ferro en octavos). O sea, sólo dos caídas sobre 32 partidos disputados.
  Es más, pudo haber ocasiones en las que el que estaba enfrente tal vez haya hecho mayores méritos que Central, pero habría que hurgar demasiado y muy fino. Lanús tal vez hay sido el caso más claro. Y no mucho más que eso.
  Lo que hace esto es dar un pantallazo acabado de lo que es Central en cuanto a funcionamiento colectivo (en muchos casos las individualidades han jugado un rol decisivo), de la fortaleza a la que supo darle vida con el correr de los partidos y, sobre todo, del convencimiento ya internalizado, que a esta altura del año parece una marca registrada.
  Se viene Racing. Si se pasa se alcanzará otra vez la instancia a la que llegó el equipo de Miguel Angel Russo el año pasado. También puede ocurrir lo contrario. Pero el detalle de que es un equipo duro e incómodo, Racing cuanto menos debe tenerlo en cuenta. Y también Central debe valerse de eso, más allá de que ese comportamiento y esa convicción ya sea parte de su ADN.

La virtud de saber cerrar el arco propio

Para lograr buenos resultados son varios los puntos que deben conjugarse. Hoy Central tiene una cuota goleadora importante, esencialmente a través de su artillero Marco Ruben, pero lo que hace del Canalla un rival duro de vencer es la solidez que muestra de mitad de cancha hacia atrás. Alcanza con mencionar el dato de que en los 32 partidos disputados (28 por el torneo local y cuatro por Copa Argentina) terminó con la valla invicta en 13 de ellos. Esto es, casi en la mitad de sus presentaciones, tanto Caranta como Manuel García se retiraron sin haber sufrido goles.

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