Lunes 03 de Septiembre de 2018
Central venía invicto en el ciclo de Bauza con las tres victorias al hilo en la Superliga (venció a Banfield y Talleres 1 a 0 y a San Martín de Tucumán 2 a 0) y con el triunfo ante Juventud Antoniana de Salta por 6 a 0 en la Copa Argentina, por la ronda de 32avos. de final. Por eso ayer fue el primer traspié de la era Bauza y para nada hay que dramatizar, más por la jerarquía del rival que enfrentó en cuanto a los nombres propios con los que cuenta el Chacho Coudet.
Esta derrota por lógica pulverizó la valla invicta que tenía la era del Patón. Así, luego de 410 minutos, entre Superliga y Copa Argentina, el canalla fue a buscar la pelota al fondo de su propio arco. El primer verdugo fue Lisandro López, a los 50 minutos, que tocó al gol tras una peinada en el primer palo de Cristaldo. Y la segunda estocada fue de Augusto Solari, que a los 84 entró a empujarla en el corazón del área.
Está clarísimo que todos estos números negativos de la excursión a Avellaneda fueron producto de un equipo que redondeó un primer tiempo parejo, aunque luego del primer gol de Racing no tuvo osadía ni un plan alternativo para ir para adelante con convicción para lograr dar vuelta la historia. Y mucho menos tras el segundo grito racinguista que llegó sobre el final.
Claro que ahora el Patón deberá barajar, dar de nuevo y pensar en lo que viene. Fiel a su estilo no se volverá loco, ya que si bien fue superado por el rival tampoco hay que tirar por la borda los signos positivos que había evidenciado su equipo hasta ayer. Claro que justo se dio el traspié en la previa de un cotejo eliminatorio como será el del jueves, a las 21.15, en Lanús, ante Talleres, por los 16avos. de final de la Copa Argentina. Allí serán 90 minutos a todo o nada.
Central ayer peleó hasta donde pudo y la derrota no fue por una cuestión de falta de enjundia ni mucho menos, se debió exclusivamente a que no hubo respuestas futbolísticas para neutralizar la intensidad de un Racing que por momentos manejó la pelota con velocidad y precisión en ataque. Desde lo matemático, el canalla (nueve unidades) quedó como escolta, a un punto de su adversario de ayer.