Rusia 2018

No alcanzó el apoyo a la canarinha local a la canarinha

Un grupo de estudiantes de medicina, provenientes del sur y norte de Brasil, se unieron ayer frente a la tele por la misma camiseta

Sábado 07 de Julio de 2018

Casi todo Brasil, de norte a sur, representado en el comedor de un pequeño departamento adornado con banderas. Mujeres y varones. Algunos, simpatizantes de Lula; otros, de centro derecha. Van de los 21 a los 37 años: todos en su mayoría pasaron por las aulas de medicina de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), algunos ya se recibieron pero ayer se sacaron el delantal y se calzaron la camiseta verdeamarelha.

Se trata de la hinchada de Brasil que se conoció y vive en Rosario y que ayer se instaló frente a un televisor para ver al equipo de la selección pentacampeona, derrotada contra Bélgica por 2 a 1 en cuartos de final.

Ovación compartió el partido con ellos y vio cómo alentaron, aplaudieron, se agarraron la cabeza, gritaron e insultaron en portugués: no faltaron los "¡filha da puta!" y "cacete" (una especie de carajo).

Tampoco estuvieron ausentes las cervezas heladas a pesar de que todo se vivió en una tarde fría y desapacible: ingirieron un promedio de tres botellas per cápita durante el partido pero no descartaban recurrir a más reservas durante la jornada. E influidos por costumbre argenta, "picaron" asado. Sí, según explicaron, a la carne asada prefieren cortarla en trocitos pequeños y comerla colectivamente desde una tabla que se ubica en el centro de la mesa (lo que acá se dice "caranchear"). Pero no dejan de darle un toque autóctono, la rebozan con "farafa" (harina de mandioca) .

Al igual que la mayoría de los futboleros que siguen el Mundial de Rusia, esta hinchada falló en el pronóstico. Al comienzo del partido los simpatizantes locales de la canarinha habían arriesgado una victoria 2 a 1 a favor de Brasil, que finalmente fue al revés. Es que la selección brasileña se perfilaba como "favorita" para propios y ajenos, pero si este torneo dejó una enseñanza es que en fútbol "2 más 2 no son 4".

Al momento de completar el mapa brasileño, Pier, José y Daniela se ubicaron como originarios de Florianópolis, en el sur. Siguiendo hacia el norte, Bruna, Laura, Carolina y Felipe dijeron ser de San Pablo. Oriundos de Minas Gerais son Gustavo, Matheus, Tulio, Guilherme y Rufino. Y Rodrigo es bien del norte: de Belém. Entre ellos hay dos equipos enfrentados: varios hinchas de Cruzeiro y algunos más del Figueirense. Norte versus sur, si bien ayer todos alentaron a la misma camiseta.

A diferencia de lo esperable para los futboleros más irracionales, estos brasileños aseguraron no tener antipatía contra el pueblo argentino. "Una cosa es el fútbol y otra la patria", dijo Guilherme, quien dio pruebas de su simpatía por el país donde estudió y ya se recibió de médico, al mostrar una foto de su adolescencia en Belo Horizonte vistiendo una camiseta albiceleste.

Lamentaron el primer gol de Bélgica (en contra) y esperaron siempre. Claro que al final no estaban alegres, como reza el lugar común, pero tampoco trágicos. Apenas finalizó el partido, uno de ellos apagó el televisor y dijo. "Pongamos música". Y fue brasileña.

Un cantito que no gustó
El grupo de estudiantes e hinchas brasileños reconoció que mucho no gustó el cantito de "Brasil decime qué se siente...", que instalaron los hinchas argentinos en el Mundial 2014 y que este año generó revancha. Salvo eso y el trato que suelen darles algunos taxistas, que los "invitan" a volver a trabajar o a estudiar a su país, no criticaron nada de Argentina. Por el contrario rescataron el espíritu de lucha en las calles de este país.

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