Ovación

Ni con maquillaje tapó la dura goleada

La diferencia negativa de sólo dos goles no oculta que el equipo rojinegro falló demasiado

Lunes 05 de Febrero de 2018

Goleada, sin vueltas. No hay otra calificación para el resultado, que es lo más importante hoy, más allá del mañana. Newell's se volvió a Rosario de la peor manera. Con un 2-4 durísimo. Maquillado con los grititos propios porque lo que atronó en La Plata fue el gran grito pincharrata. Y la culpa fue propia, de los protagonistas que el Chocho Llop puso en la cancha, también con él como responsable, por supuesto.
   Claro que el DT ya no juega. Y sus muchachos fallaron, de entrada. Primero ellos, después el local, pero Newell's corrió al resultado desde atrás. El final pareció mostrar que no era tanta la distancia, pero lo fue.
   Es que cuando de entrada el juego entre uno y otro es similar, el detalle es lo que se impone. Entonces una equivocación puede provocar el quiebre. Podés zafar una, pero no dos. Y justo Bruno Bianchi, el experimentado, el más seguro del año pasado, tropezó por partida doble en el arranque y continuaría así los 90 minutos. Fue suya la falla a los 14', salvada porque Juan Otero definió mal. Y otra vez a los 22', incluida una imprudencia de Joaquín Varela para cometer penal, que el mismo Otero la puso contra el palo izquierdo, el contrario al que eligió Nelson Ibáñez.
   Un 0-1 castigador, y a redoblar esfuerzos. Ahora para buscar la igualdad. Un resultado que en el desarrollo, y hasta el desequilibrio, le quedaba bien al partido. Pero faltaba mucho y lo peor. El problema estaba en que Newell's no controlaba la pelota, la quería, la tenía cuando la robaba, salía rápido, pero de claridad ofensiva muy poco. La búsqueda de tiros libres que ideaba Sarmiento servía hasta ahí. A los 37' creó uno y buscó el arco, pero lo único que encontró fue silbidos de los plateístas, como en cada pelota que tocaba, y tocaría, sólo por ser mediático. Otra explicación no hay.
   Un par de minutos después casi se le termina el partido a la Lepra. Un error atrás de otro y zafó porque Melano no la supo empujar al lado del palo derecho en un tiro libre de torpe que cometió Evangelista (39') y porque Lucas Rodríguez cabeceó a las manos de Ibáñez (40').
   Newell's necesitaba que finalizara el primer tiempo. Y menos mal que llegó. Le permitía a Llop buscar otra cosa, pero siguió con los mismos once. Las cosas empeoraron. Bianchi siguió tan mal que volvió a envolvérsela para regalo a Malano, pero por fortuna estaba atento Ibáñez para de un manotazo sacársela del pie en forma brillante. Al toque, otra vez el arquero evitó que Cascini, solo, marcara el segundo.
   Pero como la diferencia seguía con un gol, cualquier error del otro lado podía emparejar las cosas. De milagro no pasó cuando Sarmiento probó de lejos y a Andújar se le escapó de las manos y la pelota se fue junto al palo izquierdo sin que llegara Cabrera, que hasta ahí, y después, nada aportó.
   El reloj avanzaba y desde el banco leproso ni noticias. El juego del equipo las pedía. Pero llegaron después del 0-2. Córner desde la izquierda, la bajó Desábato y Otero le entró de una, de aire, en el área, sin marcas.
   La impotencia se apoderó de Sarmiento, el mejor al cabo leproso, tanto que al sacar del medio pateó al arco. El desahogo vio la luz enseguida con el descuento conseguido por el 10, al que le quedó una pelota y sacudió la red del débil Andújar, ilusionando a Newell's.
   Pero no era el día leproso. A los 31' Fernando Zuqui metió el tercero aprovechando que los del medio no paraban a nadie y los de atrás no hacían pie. Encima, a los 36' Mariano Pavone tocó la primera pelota a la red. Listo, dijeron los dueños de casa y dejaron que la Lepra vendiera la imagen de la buena intención, que vale pero no alcanza.
   Por eso el descuento del portugués Leal a los 40' no sirvió más que para decorar, hacer un poquito menos dolorosa de lo que fue la derrota. Es cierto también que pudo ser una diferencia de un gol menos en las últimas arremetidas, pero nada más que para maquillar la goleada, para que no se vean tanto los golpes.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario