Domingo 12 de Diciembre de 2021
Adrián Taffarel esperaba un mejor cierre de su ciclo, coincidente con el fin del torneo. Nada de eso sucedió. Pero no es culpa del hasta ayer DT interino de Newell's. Al menos no es el principal responsable. La caída con San Lorenzo, un rival muy pobre, fue el epílogo de un año futbolístico de decisiones desacertadas para armar un equipo en el que prevalecieron las carencias, que no fue capaz de disimular en el Nuevo Gasómetro. Mucho de todo lo malo de la lepra en 2021 quedó reflejado en esta última fecha y le impidió al menos no volverse con una caída, en un partido emocionante por la variación del resultado, aunque sin fútbol ni jerarquía.
Todavía se estaban acomodando, ninguno insinuaba nada y Newell’s se puso en ventaja. Apretó la salida del local y la robó. Garro desbordó a Zapata, tiró el centro a ras del piso y Panchito González se anticipó en el primer palo y de derecha superó a Torrico.
Newell’s se sintió cómodo con el 1-0. Le dejó la pelota al local para que demuestre toda su impericia en el traslado y de paso se enardezcan sus hinchas, fastidiosos y silbando con ganas a algunos futbolistas. En ese contexto hostil, la lepra intentaba replicar con fútbol vertical, con Nazareno Funez de faro de referencia.
El karma de Newell’s en el torneo, la pelota parada, no podía faltar en el cierre. Lujan cabeceó un córner, Aguerre la tocó y antes de que ingrese la despejó Cacciabue.
La tarjeta roja a Bíttolo, por excederse en la protesta contra el juez de línea Andres Barbieri, ante una falta de Cerutti a Garro no sancionada, alteró el desarrollo del partido al cuarto de hora. La visita pasó a defenderse, sin capacidad para manejar el juego. Taffarel movió el banco y lo puso a Campagnaro para cubrir el vacante lateral izquierdo, sacando a Funez y con Garro de nueve. El árbitro Espinoza omitió una clara mano de Canale en el área, pero no dejó pasar el golpe con el pie de Escobar en la cabeza de Uvita Fernández. Penal para que el infalible Ortigoza la incruste en la red.
Los desaciertos y desatenciones defensivas le dieron emoción a un partido con poco vuelo. Falló un defensor cuervo en el despeje y Julián Fernández le entró con justeza sobre el palo derecho para que Newell’s pase al frente en el instante menos pensado. Después se equivocó Campagnaro al perder a Cerutti, tras pase medido de Ortigoza, que culminó con el gol de Di Santo.
El complemento amaneció con un nuevo gol de San Lorenzo. Cerutti sacó el centro desde la derecha y Di Santo le ganó de arriba a Calcaterra para un cabezazo que dejó estático a Aguerre, observando cómo se metía abajo. Todo fue cuesta arriba para Newell’s. Pablo Pérez la recibía, no era resolutivo y lo rodeaban rivales que se la terminaban sacando. Nadie tampoco se le asociaba para que el equipo genere algo de fútbol. La lepra se redujo a un montón de intenciones, con muy poca elaboración.
Taffarel fue moviendo el banco, para encontrar otra respuesta. Apareció el debutante volante ofensivo Marcos Portillo, con autoridad para pedirla y hacerla circular. Fue lo poco para rescatar de un trámite deslucido, de limitaciones compartidas y desprolijidad general.
La expulsión de Calcaterra por doble amarilla puso a Newell’s en la situación de buscar un empate heroico con dos futbolistas menos. No resultó posible. La expulsión de Sabella recién sobre el final tampoco lo ayudó. La lepra se despidió con una nueva derrota, algo que fue costumbre en el año y que lo obliga a cambiar para la próxima temporada.