Newell's y las claves de la eliminación ante Gimnasia
Entre los goles errados y las fallas defensivas se consumó un día para el olvido de Newell's, que había empezado de la mejor manera

Lunes 09 de Mayo de 2022

Las responsabilidades son compartidas en la derrota de Newell’s. Hubo fallas, desaciertos y hasta reacciones desmedidas que explicar el traspié en La Plata. La poca efectividad frente al arco y el flojo trabajo defensivo en todas las líneas, sumado a que Iván Arboleda no fue una garantía, son razones que sirven para entender lo sucedido.

Si Newell’s tuvo la enorme virtud de ponerse rápido en ventaja con el gol de Pablo Pérez, comenzó a dilapidar el crédito con la falta de puntería. Es que Juanchón García no resolvió mejor esa pelota que rechazó Rey tras el remate de Ditta. El 9 le dio fuerte, pero salvó en la línea Leonardo Morales, quien con el muslo la sacó al córner. Peor aún en el gran sombrerito que le hizo a Enrique, pateando débil a donde estaba el uno del lobo. Si de chances desperdiciadas se trata, más evidente fue la corrida de Garro en soledad. Con tiempo y espacio, la pateó adonde estaba Rey.

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Cómo no fue gol. Juanchón la hizo bien, pero definió al cuerpo.

Por lo demás, Newell’s fue ineficiente en el retroceso y Gimnasia entonces se manejó con soltura. Nadie le dio una mano en la contención a Fernández, que encima cometió una falta tras otra ante la imposibilidad de recuperarla. Ni Pablo Pérez, Garro o Pancho González respaldaron el medio.

En el fondo, Newell’s tampoco garantizó nada. La peor parte se la llevaron los marcadores de punta. Méndez perdió en ocasiones la posición de Sosa, como en los dos primeros goles. Luciano sufrió horrores la velocidad de Carbonero. Lema y Ditta tampoco pudieron con los permanentes movimientos de Tarragona y Ramírez. La floja labor del colombiano fue la que llamó la atención, ya que era uno de los más regulares del equipo.

En medio de tanto desconcierto, Arboleda tampoco hizo demasiado. Es cierto que lo exigieron bastante y en algunas respondió. Pero no fue muy feliz el intento fallido de atajar el cabezazo de Ramírez en el primer gol. Y en el tercero, de Sosa, que llegó de un tiro de esquina, permaneció todo el tiempo sobre la línea del arco.

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Pérez, dos por uno. Patadón a Alemán y piña a Tarragona.

Pablo Pérez completó la obra con el patadón a Alemán que mereció la amarilla y el golpe de puño a Tarragona posterior que fue la roja. Todo en la misma jugada.

Si es una frase común, para no echar culpas a nadie cuando se pierde es que todos son responsables, en el caso del partido en La Plata fue justamente así. Nadie merece destacarse.