Newell's y Central, fortalezas y debilidades de los equipos de cara al clásico
Los conjuntos rosarinos transitaron diferentes estaciones hasta llegar a la confrontación más esperada, y en este recorrido cada uno arriba con cualidades y deficiencias a considerar

Viernes 20 de Agosto de 2021

Un clásico no entiende de razones ni de coyunturas. Porque lo imprevisible del fútbol en este tipo de partidos habitualmente se hace más notorio. Por lo que prever un desarrollo sólo forma parte de una mera especulación, que tiene como único sustento los antecedentes más recientes en cuanto a los funcionamientos tácticos de los equipos y rendimientos técnicos de los jugadores en pugna.

Newell’s y Central convergen en un encuentro con fortalezas y debilidades, con la necesidad compartida de encontrar una regularidad, independientemente del aspecto anímico que se expresa en el factor actitudinal de los intérpretes.

Aunque con características diferentes, tienen coincidencias en algunos objetivos como así en ciertas deficiencias, casi en espejo, y que están vinculados a los esquemas planteados.

Newell's y Central, fortalezas y debilidades de los equipos de cara al clásico

Newell’s, entre el avance y el retroceso

Newell’s es un conjunto en formación que ya expresa características temperamentales de su entrenador Fernando Gamboa. La intensidad atraviesa la pretensión y en función de ello asoman cualidades en pos de una profundidad requerida. Por ello la búsqueda de la tenencia del balón para desarrollar la idea encuentra en Nicolás Castro y Justo Giani a los eventuales intérpretes, mientras aguardan a Pablo Pérez para disponer de mayor y mejor manejo de los tiempos.

El formato ofrece variantes ofensivas con las proyecciones de los laterales, quienes tratan de asistir a los dos centrodelanteros, Ignacio Scocco y Jonatan Cristaldo, aunque el Churry debe esforzarse para adaptarse a los extremos.

En procura de esa mentada posesión, la presión en campo adversario impone condiciones de marca sincronizada en un formato de equipo corto, y es allí donde se visualizan algunas falencias esquemáticas, porque el retroceso muchas veces ofrece errores y deja espacios a espaldas de la zona de volantes, evidenciando en ocasiones relevos a destiempo.

Es en esas transiciones en las que se evidencian los problemas del sistema en cuanto a la contención, los que se hacen más notorios con la ausencia de Julián Fernández, un cinco con oficio.

Como así cuando la última línea se adelanta, ya que en más de una ocasión los contraataques y los pelotazos rivales generaron zozobra y hasta derivaron en goles.

Por supuesto que el optar jugar mano a mano implica asumir ese riesgo, en el que una falla individual le allana el camino hacia el arco al adversario.

Claro que el equilibrio es una virtud que no siempre es permanente porque los rivales también juegan, más allá de que este Newell’s de Gamboa recién comenzó a transitar los primeros partidos y necesita de más rodaje para alcanzar la regularidad indispensable.

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Central, entre profundo y vulnerable

Central hizo camino al andar con una idea definida pero con muchos contratiempos. Por eso el pregonado protagonismo con un juego profundo e intenso exhibió en el comienzo del ciclo del Kily González una búsqueda incesante con varias pruebas y errores, con esquemas flexibles y cambiantes, en los que alternó buenos y malos resultados, y una falta de estabilidad en el rendimiento.

Pero los desempeños individuales fueron alcanzando los niveles en pos del funcionamiento y el conjunto armó juego eficaz, como el que exhibió ante San Lorenzo y Huachipato por la Copa Sudamericana, y también en el clásico anterior, en el que sometió a la formación que presentó el ex conductor rojinegro Germán Burgos.

Sin dudas que la doble competencia expuso las limitaciones de un plantel sin tantas variantes, pero también es verdad que el desempeño colectivo fue perdiendo consistencia.

Central ataca con ductilidad. Pero defiende con deficiencia. Un contraste que aunque no es constante, sí es evidente. Más cuando no encuentra compensar sus líneas.

El planteo tiene en Emiliano Vecchio su punto de partida. El volante creativo marca los tiempos desde su manejo. Ordena y organiza. Entonces el equipo ofensivamente exhibe muchas variantes. Porque los laterales Lautaro Blanco y Damián Martínez se proyectan con determinación para habilitar con centros e incluso desnivelar en el área. Y los volantes externos Diego Zabala y Luciano Ferreyra complementan ese diseño ofensivo. Que dispone de la capacidad en la definición con Marco Ruben, Lucas Gamba y ahora Milton Caraglio.

Pero, siempre hay un pero, cuando el equipo debe pasar a posición defensiva los inconvenientes quedan en la superficie. Porque Emmanuel Ojeda queda demasiado solo si los volantes no retroceden a tiempo para compensar o relevar a los laterales que siempre pasan, y porque los dos zagueros ofrecen espacios cuando se desacoplan.

Central también adolece de equilibrio durante los partidos, y de esos desniveles dependen las conclusiones que establecen los resultados, en los que su oportunismo muchas veces define y resuelve, pero que en paralelo una transición rápida del adversario puede hacer colapsar el objetivo del triunfo.

El Kily González ya logró en varios encuentros mostrar la eficacia de su idea futbolística, por ende lo puede repetir, y ese es el mejor sustento para proyectarse hacia un clásico siempre complejo. Porque lo que se logró en varias ocasiones es el imprescindible fundamento para evitar caer en el infierno del exitismo.

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Transmisión exclusiva

Seguí la transmisión de LT8 en AM830 con el equipo de Juego de Pasiones. Relata Guillermo Clausi, comenta Juan Fanara. Con Hernán Cabrera, Guillermo Ferretti y Leo Folloni

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