El medio de Newell's no contuvo a nadie y se notó la ausencia de Rodrigo Fernández. Tampoco un jugador es la solución absoluta. Dura derrota ante Boca.
Sábado 06 de Abril de 2024
La falta de Rodrigo Fernández resintió a Newell’s. Un mediocampo sin contención lo hizo extrañar. No por nada el mediocampista uruguayo es de los futbolistas de rendimiento más parejo. La conformación de un doble cinco, con Julián Fernández y Ever Banega, que en su regreso tras la doble fecha de suspensión arrancó de más atrás de donde juega habitualmente, fue vulnerada, sin que el resto de sus compañeros brinden una mano en la recuperación. Si la virtud de Boca fue el trato de pelota de sus mediocampistas, es evidente que se extrañó el trajinar del Pitbull Fernández.
Mauricio Larriera consideró que, sin Rodrigo Fernández, mantendría el doble cinco. Pero a diferencia de otros partidos, en los que eligió mediocampistas batalladores, se inclinó por ubicar en ese sector a Banega y mantener a Esteban Fernández de enlace.
Banega ocupó espacios en campo propio y trató de entorpecer el juego de Cristian Medina. Una tarea que no es la suya y que llevó a que el área adversaria, donde puede crear peligro, le quedase muy lejos. No jugó mal el Diez. Fue muy prolijo en las entregas. Pero a Newell’s le faltó un futbolista para dar mayor batalla en el medio, frente a Medina, Equi Fernández y Pol Fernández.
Con Julián Fernández como único volante de contención, que para colmo no le encontró la vuelta a sus rivales, el medio de Newell’s a la hora de la recuperación fue inexistente. Sufrió con el toque y movimientos de los mediocampistas de Boca, incluido Kevin Zenón, que en el segundo tiempo fue hacia el medio.
El entrenador rojinegro no contaba con tantas opciones de un cinco luchador, a raíz de la ausencia del Pitbull Fernández. Y no confió, al menos para el principio, en Jerónimo Cacciabue, que sí entró en el segundo tiempo. El Aviador tampoco solucionó los problemas en la mitad de cancha.
Newell’s extrañó horrores al Pitbull, aunque no hay que confundirse. Uno solo tampoco es capaz de corregir los errores cometidos por la lepra en la caída contra Boca. Pero sí puede ser un punto de partida para reconstruir al equipo para la última fecha.