Newell's vivió una fiesta con Maradona y una pesadilla con Gimnasia
El Coloso se vistió de gala para recibir al Diez, quien se mostró emocionado por tamaño afecto. Luego, Newell's nunca entró en partido, fue una sombra y sufrió una dura goleada: 4 a 0.

Miércoles 30 de Octubre de 2019

Ni el más pesimista de los hinchas leprosos hubiera imaginado que la sonrisa plena que generó el regreso de Diego Maradona al Coloso tendría, a la vez, un sabor tan amargo y decepcionante en lo futbolístico. Porque toda la felicidad y algarabía que significó el recibimiento de un estadio repleto al mejor jugador de fútbol de todos los tiempos, por su pasado fugaz pero intenso por el Parque, luego mutó en una desilusión mayúscula debido al rendimiento paupérrimo del equipo de Frank Kudelka, que jamás se metió en partido, que fue un sonámbulo con y sin pelota y así fue goleado sin piedad 4 a 0 por el Lobo. La Lepra no estuvo ni cerca de lograr un triunfo que lo hubiera catapultado incluso a la punta de la Superliga. Fue la gran noche de Diego, pero la pesadilla futbolística de Newell’s.

No hay ninguna duda de que el marco del show previo, inevitable por tratarse de Diego, sacó de eje a Newell's, que jugó para el aplazo y no tuvo la fortaleza mental ni las respuestas futbolísticas para sobrellevar una noche especial desde lo emotivo y lo simbólico.

Newell’s jugó atado y pagó carísimo sus horrores defensivos con una goleada sin anestesia. Claro que Maradona se retiró envuelto en los aplausos de los hinchas leprosos y feliz por la victoria, pero Kudelka y sus muchachos lo hicieron con la cabeza gacha porque el partido y el marco les quedaron siempre grandísimo.

Embed

Ya desde la etapa inicial Newell’s fue una sombra, como si el festejo previo por la llegada de Maradona lo hubiese dejado huérfano de esa voracidad que suele ostentar para prepotear a los rivales cuando juega en el Coloso. Nada de eso ocurrió, porque defendió para el demonio, no tuvo tenencia ni presión en la mitad de la cancha y, encima, arriba no le hizo ni cosquillas a un Lobo que llegaba como el pato de la boda.

Tras el pitazo de Fernando Echenique para arrancar las acciones era como que los jugadores de Newell’s seguían obnubilados por la presencia de Diego. Esa profecía tan temida en la previa del propio DT Frank Kudelka de que sus futbolistas se pudieran desenfocar de la pelota producto de la emotiva bienvenida a Maradona se cumplió sin fisuras. Newell’s pareció un zombi en la etapa inicial, no jugó ni marcó, fue liviano y apático, y así el zapatazo de Leandro Contín con desvió desafortunado en Gentiletti dejó fuera de foco a Aguerre y decretó la apertura para Gimnasia. Era apenas un aviso de la debacle que vendría después.

Porque tras el descanso y en apenas 11 minutos la confusión y el aturdimiento leproso fue total. La defensa fue un colador y allí Caire primero, Tijanonich después y enseguida Matías García, a la salida de un córner, estiraron la venta tripera a 4 goles de diferencia. Increíble, pero real en un trámite en que los rojinegros fueron un verdadero mamarracho táctico, en lo individual y lo colectivo.

Y reducir el mal funcionamiento leproso sólo al marco y la expectativa que despertó la llegada de Maradona también sería erróneo. Porque cuando arrancó el partido Diego se sentó en un moderno sillón del lado de afuera de la línea de cal y con la pelota en los pies los rojinegros hicieron todo mal. Muy mal.

Por eso el sopapo fue en la noche menos pensada, ante un invitado ilustre que se terminó llevando todos los puntos del Coloso y que hoy tendrá un feliz cumpleaños número 59. Y Kudelka deberá rearmar el funcionamiento casi de cero. Fue derrota y urgente replanteo para los rojinegros.