Viernes 13 de Febrero de 2009
Newell’s tendrá un sábado especial en el torneo Clausura. El ciclo de Roberto Sensini también. Es que la primera parada fuera de casa será la más brava que le podía tocar: ante Boca Juniors, nada menos, y que es además el último campeón, que encima estrenó con una victoria su título en Jujuy. El panorama es complejo, porque además este equipo llegará a La Bombonera con dos mochilas que pueden pesar. Una de ellas, es la reciente, que habla de un paso rojinegro deficitario de visitante, en contraposición con lo hecho en el Coloso. La otra, histórica, porque en los últimos 20 años apenas ganó una vez. Y aunque en realidad festejó dos y en grande, la tendencia es para tener en cuenta.
Nadie puede negar que lo hecho por Newell’s en el Apertura fue muy bueno. El debut de Fernando Gamboa como entrenador de primera le imprimió un sello al equipo, que se hizo notar mucho más de local, lo cual tuvo mucho de lógica. Es que el pressing que ejercía el Negro era ideal para el Coloso, pero sin la presión de la gente se diluía fuera de su estadio, donde además el local siempre está más obligado.
Esa deficiencia se hizo notar claramente de mitad de torneo hacia adelante, donde hasta el desgaste físico puede haber jugado su papel, ya que Gamboa no preparó al plantel en la pretemporada con esa idea. Y entonces, después del 4-0 ante Argentinos Juniors en La Paternal, vinieron actuaciones opacas, con tres empates y dos caídas.
¿Y cómo apuesta Roberto Sensini a corregir mañana? "Hay que pensar de la misma manera que de local", dijo. Claro que su mensaje no es el mismo que el de Gamboa, ya que no apuesta al pressing asfixiante, sino a ser equilibrado con la pelota y mucho más cuidadoso en el orden defensivo, quizás más acorde a lo que se necesita en La Bombonera.
Eso por un lado. Por el otro, a nadie toma desprevenido que es difícil sacar buenos resultados ahí. Y la racha rojinegra es una muestra de eso. Sólo una vez ganó en los últimos 20 años, donde se jugaron 21 partidos. Fue en el Apertura 2004, donde le ganó a un Boca alternativo 3 a 1 en la antepenúltima fecha y fue luego campeón. Claro que en el medio hubo una derrota dulce, cuando cayó 1 a 0 en la final de la temporada 90/91 y fue campeón por penales. El resto fueron 15 derrotas y apenas 5 empates.
Entonces, la misión de Sensini, cuya racha es más equilibrada (ver aparte), no será nada sencilla. Claro que, ante esta clase de prólogo, siempre se puede concluir que hay mucho más por ganar que por perder. De hecho, un triunfo significaría un gran paso adelante y una derrota no tirar todo por la borda.
Datos: Carlos Durhand