Lunes 25 de Octubre de 2010
Newell’s sigue prendido. Ni el viaje por la altura de Oruro, ni el trajín que impone la
doble vida que decidió adoptar en este semestre parecen haberle dejado huellas. Su espíritu de
lucha no afloja y sus objetivos se mantienen latentes para orgullo de su pueblo. La Copa es una
debilidad a la que nadie se quiere resistir y el Apertura sigue abierto por mérito de un equipo que
brinda señales de madurez a cada paso. La victoria 1-0 ante Gimnasia en el Parque fue una auténtica
muestra de que el conjunto de Roberto Sensini no se conforma con lo andado y quiere seguir haciendo
camino en los dos frentes. Queda claro que va por más.
Ayer hubo fiesta en el Parque. La gente quedó encantada en las tribunas, revoleó remeras al
cielo del Coloso y se fue saciada por una actuación sólida, sin titubeos, que debió gozar de mayor
volumen en el marcador para tranquilizar las ansias mucho tiempo antes. Es que Newell’s fue
muy superior y no mereció esperar tanto para conocer su suerte definitiva. Debió ganar por más como
premio a una apuesta elogiable que no ofrece fisuras y que se va adaptando a su permanente
necesidad de protagonismo escénico.
El reciente viaje a Bolivia indicaba en la previa que el gasto de Newell’s aparecería
en la primera etapa. Y la presunción se volvió realidad cuando a los 11’ Vangioni inventó un
centro milimétrico desde la izquierda que Sperduti capitalizó con un cabezazo venenoso, abajo, al
lado del palo derecho que abrió la cuenta y desató el delirio en el estadio Marcelo Bielsa.
Lo más difícil ya estaba hecho. La Lepra encontró rápido la llave del partido y el manual no
escrito de las verdades del fútbol apuntaba que debía marcar una diferencia tranquilizadora en los
primeros 45’, antes de que la aguja del desgaste físico cayera en zona roja.
Mateo y Bernardi ponían el juego del lado de las propuestas de Newell’s. Formica no
estaba a pleno, alternaba buenas y malas, pero igual eso le alcanzaba para romper el molde de la
precaria resistencia tripera. Y el Gordo Sperduti abría surcos por derecha que ponían de pie a los
espectadores en cada arremetida. El local se apoyaba en sus certezas para buscar la ventaja que
nunca llegó.
A los 17’ el Gato remató de lejos y exigió a Sessa. Más tarde, se le fue largo un mano
mano y lo desperdició. No era su noche pero no amilanó. Sobre el cierre de ese parcial, Sperduti
estuvo cerca con un cabezazo similar al de la conquista y Schiavi rozó el palo derecho con otro
cabezazo después de un tiro libre. Quedó la sensación de que le faltó al menos un gol para
sentenciar el pleito.
En el complemento Newell’s dosificó los esfuerzos. Se mostró aplomado. El Lobo tenía
más la pelota pero no incomodaba. Sobre todo porque el dueño de casa mantuvo las riendas del
partido con algunos contragolpes y las arremetidas de Sperduti por su banda. Lo más peligroso fue
un toque suave del Memo Borghello que dio en el poste y una media vuelta del Gordo que besó el
vertical derecho.
El pitazo final de Maglio levantó aplausos de los cuatro costados. Fue un justo
reconocimiento. Es que Newell’s se exige cada vez más y responde con suficiencia. El ritmo no
para y su gente se ilusiona. l