Newell's igualó con Arsenal sin goles en un pobre partido. La seguridad de Gustavo Velázquez fue lo poco rescatable de la lepra, anticipándose a los tibios ataques de la visita. La autoridad de Juan Sforza para llevarla y las ganas de Panchito González son otros jugadores a mencionar en un flojo desempeño general, más allá del atenuante de que el local jugó todo un tiempo con uno menos, por la expulsión de Djorkaeff Reasco.
Lautaro Morales 5: pasó desapercibido porque la visita no le llegó nunca, ni siquiera con una pelota parada.
Tomás Jacob 4,5: algo dubitativo en la marca. En el segundo tiempo, se proyectó aunque falló en los centros.
Gustavo Velázquez 6: le ganó siempre a Apaolaza. Expeditivo para rechazar y acertado en los anticipos.
Cristian Lema 5,5: contuvo sin inconvenientes a Lomónaco. A veces salió a marcar lejos y respondió.
Marcos Campagnaro 4,5: por momentos trepó, aunque no aportó arriba. Poco trabajo en el fondo.
Pablo Pérez 5,5: activo en la primera etapa, fue prolijo en la circulación. Se cansó y fue reemplazado.
Juan Sforza 5,5: resaltó en la adversidad. Luchó en el medio y la trasladó con actitud.
Juan Garro 3,5: no desniveló nunca y tampoco supo asociarse en campo rival.
Djorkaeff Reasco 3,5: encaró varias veces con pelota al pie y las resolvió mal. Encima lo expulsaron.
Francisco González 5,5: la actitud para acelerar y encarar, aunque le faltó final de jugada.
Juan Manuel García 4,5: casi no recibió ningún balón en posición de gol. Ganas y empuje.
Ingresaron:
Guillermo Balzi 4: debía aportar la creatividad que no aparecía y no pudo.
Luciano Cingolani -: volcado sobre la banda derecha, no consiguió darle profundidad al local.
Marcos Portillo -: entró en el cierre para darle mayor explosión a la lepra.
Armando Méndez -: ingresó a su puesto de lateral derecho pero no tuvo tiempo de nada.
El DT, Adrián Coria 4,5: Las enormes dificultades de Newell's para crear algo de riesgo lo privaron de la victoria, más allá de jugar con uno menos todo un tiempo por la roja a Reasco. Ni siquiera se pudo aproximar con la pelota parada. Se redujo a un cúmulo de intenciones de ir hacia adelante, sin juego interior ni desbordes. Un punto que deja la sensación que es poco ante uno de los peores equipos del torneo.