Domingo 12 de Noviembre de 2023
La Boca volvió a vestirse para la ocasión. Llega otro domingo de fútbol, con una nueva presencia del con junto xenieze en la Bombonera. Las calles del barrio se fueron poblando desde temprano para la ocasión sin importar que hace una semana se perdió la final de la Copa Libertadores. Este es el contexto del partido que Newell's jugará a partir de las 16.45, con un estadio que lucirá repleto, obviamente hostil al conjunto rojinegro, que tendrá la última oportunidad de seguir en la pelea por la clasificación a los playoffs de la Copa de la Liga.
Desde horas antes del mediodía, tal cual es habitual, combis y micros embanderados con los colores de Boca circularon por las rutas argentinas hacia la Bombonera. En los paradores se dio una mezcla singular entre simpatizantes xeneizes, allegados rojinegros, parciales de Independiente viajando rumbo a Avellaneda para el partido contra Banfield y fanáticas y fanáticos de Taylor Swift, que brindará un nuevo recital esta noche en el Monumental. En esa mixtura, predominó la buena convivencia.
Ya en las adyacencias del estadio, los bares sacaron sus mesas a la vereda para que los más adelantados consumieran algo, mientras que las banderas y distintivos aparecieron colgados en las calles del barrio, pintándolo de azul y oro. Las imágenes de Diego abundan en las paredes, dándole mayor brillo a una tarde soleada
Si se esperaba un mal estado de ánimo de los seguidores de Boca por lo sucedido en la Libertadores, y que ese clima adverso pudiese favorecer a Newell's a la hora del partido, la situación desde que se abrieron las puertas de la Bombonera es absolutamente diferente. Los cánticos manifestando el amor por Boca y otros, en donde se expuso la rivalidad con River, se escucharon desde que se fueron ocupando las tribunas del estadio.
Cuando Armando Méndez y Lisandro Montenegro salieron alrededor de las 15.15 para el reconocimiento del campo de juego, escucharon los silbidos estruendosos, de una hinchada que no dejó de expresarse en ningún momento.
La salida de Jorge Almirón de la conducción técnica de Boca una vez que se perdió la final de la Libertadores descomprimió un poco cualquier situación tensa y, al menos en la previa, el fervor sigue latente como es habitual.
Newell's jugará con la urgencia de un triunfo y ante una hinchada capaz de influir en aquellos futbolistas rivales a los que más les cuesta soportar el público en contra. Será un examen doblemente riguroso para el conjunto de Gabriel Heinze, en un estadio donde en 1991 supo demostrar que el carácter y la personalidad, sumado al juego, es capaz de sacar adelante hasta las situaciones más bravas. Es el desafío que le toca a la lepra, sino es que se quiere despedir de todo una fecha antes del final.