Ovación

Newell's tuvo otra postura y una gran reacción para volver a sentirse vivo

El equipo de Osella se llevó un punto que vale más que lo numérico. Sólo una vez en la historia Newell's en condición de visitante habia logrado remontar tres goles en contra. 

Martes 22 de Marzo de 2016

Emotivo por la reacción y por levantar un 3 a 0 que hubiese sido otro mazazo. Newell’s se fue de Victoria con una sensación agradable y un punto que lo alivia, para sentirse vivo, algo que le cuesta mucho en este torneo. A partir de un cambio de actitud, algo de fútbol, la reacción que tuvo a Maxi Rodríguez como abanderado y sacándole el jugo al bajón de Tigre en el segundo tiempo, la Lepra se fue con un empate que levanta el espíritu.

Y eso que la cosa empezó torcida. Ni tiempo para plasmar la idea de juego que tenía en mente Osella tuvo Ñuls, que ya se encontraba abajo 1-0. Desde la mitad de cancha, Papa se la dio a Janson para que desparrame a Domínguez con un enganche y la cruce al ángulo.

Le costó unos minutos recomponerse de la desventaja y controlar mayor tiempo la pelota. Pero luego la cuestión fue qué hacía con ella. Porque sin nadie que diera claridad en el medio, se repitió en aproximaciones, con Maxi o Scocco corriendo para ganar las divididas. Y está claro que nada de eso es el fuerte de los dos. En consecuencia, el rojinegro terminó en el embudo de seis defensores que propuso el local.

Sin juego asociado, con los juveniles Elías y Mancini sin abastecer a los de arriba y los marcadores Escobar e Insúa sin acompañar adelante, todo terminó en intentos estériles. El combo en esta etapa fueron los desacertados movimientos en el retroceso. Las contras de Tigre resultaron un dolor de cabeza, llegando por los costados, principalmente con Rincón ganando el duelo ante Insúa. Y para completarla, Domínguez estuvo falto de tiempo y distancia, lo que fue un problema al salir a cortar tan lejos.

Si la apertura fue demasiado pronta para las aspiraciones de Ñuls, qué decir de los otros dos goles, convertidos con 3' de diferencia, a través de Janson y del cabezazo de Godoy, libre de marcas, en un córner. La cuestión pintó fea en ese primer tiempo. Pero se maquilló un poco con el derechazo de Mancini para descontar.

Sacando fuerzas de flaquezas, la Lepra salió a jugar con mayor decisión. Y usufructuó al máximo el estatismo de Tigre. Newell’s encontró por dónde entrarle y lo que en la primera etapa sonaba utópico se fue transformando en realidad. Maxi retrocedía y entraba seguido en contacto con la pelota. La Fiera se puso el equipo al hombro, como se necesitaba. Formica, que entró por Villalba, le dio más volumen de juego. Jalil Elías, ahora parado también en el centro de la cancha, se movía y la daba precisa. Sin nada de otro mundo, la Lepra crecía.

Hasta que Insúa picó sin que nadie lo siguiera y sacó un zurdazo seco, abajo, para achicar la cuenta. Conmovido, el dueño de casa no terminaba de hacer pie y la visita aceptó el convite. Scocco puso la cabeza y estableció el 3 a 3. Así como le dolieron los goles a Newell’s en el primer tiempo, Tigre los sufrió en el segundo. Y se siguió salvando. Formica se lo perdió de cabeza a metros del arco y García se lo tapó a Scocco. El arco de Tigre parecía que estaba al caer. Pero este Newell’s está para sufrir. Penal para Tigre cuando casi ni llegaba. Fue entonces que surgieron las manos de Pocrnjic para interceptar el tiro desde los 12 pasos de Rodríguez. El mismo ejecutante capturó el rechazó, eliminó al arquero y se encontró con el palo izquierdo.

Fue mucho más que un llamado de atención. Quedaban pocos minutos y Newell’s no podía darse el lujo de regalar el empate. Aparte las fuerzas no eran las mismas. Tigre tampoco las tenía. Y no hubo más. De una noche que asomaba negra, Newell’s salvó un punto. Por cómo se dio, por todo lo que está pasando, vale doble.

Un único antecedente

Sólo una vez en la historia, en condición de visitante, Newell's había logrado remontar tres goles antes del 3-3 de anoche. Y fue frente a Chacarita, con el que igualó 4 a 4 el 6 de marzo del 77, en un encuentro que iba perdiendo 4 a 1 a los 59 minutos. Esta vez en Victoria, frente a Tigre, el rojinegro se recompuso tras ir cayendo por tres goles y rescató una igualdad en tres tantos.

Además, los leprosos cortaron una racha que arrastraban de cinco derrotas consecutivas jugando fuera del Coloso Marcelo Bielsa.

Por otra parte, Daniel Mancini anotó su primer gol jugando en la máxima categoría tras doce cotejos. La curiosidad es que su primer tanto en las divisiones inferiores de la AFA fue en 5ª división, también contra Tigre.

El pie de Maxi, las manos de Pocrnjic

Maximiliano Rodríguez nunca bajó los brazos. Fue una pieza clave a partir de sus participaciones en el juego colectivo que tuvo el rojinegro en la segunda etapa. Y si Newell’s empató, en parte se debe a la Fiera. Y otro tanto a Luciano Pocrnjic, que reemplazó a Sebastián D’Angelo por decisión de Diego Osella y atajó el penal de Jorge Rodríguez con el marcador 3 a 3 y a pocos minutos del final.

El otro factor de la igualdad de ayer fue Pocrnjic. Cuando el partido se moría, puso las manos para frenar el discutible penal de Jorge Rodríguez (¿hubo falta a Mieres del propio golero?). Al arquero se lo notó siempre seguro, nunca dio rebote en varios remates al arco y en los tres goles casi no tuvo responsabilidad.

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