Ovación

Newell's trabajó mucho para ganarle a Huracán, pero sigue invicto y en la punta

En un fútbol exitista lo que vale es ganar y anoche Newell’s lo consiguió ante Huracán, más allá del sufrimiento que tuvo que padecer hasta el final. Y, lo que más importa en el hincha, está invicto y es uno de los líderes.

Lunes 31 de Agosto de 2009

Cuando Insaurralde apareció como una tromba pisando el área chica y batió al seguro Monzón, pareció que se venía la noche ideal para Newell’s. Porque Huracán insinuaba con el tiki tiki limitado, pero no tenía peso ofensivo para inquietar al fondo local ni a Sebastián Peratta, la figura del duelo. La Lepra necesitaba sentar presencia en el torneo y, sobre todo, en su debut en un Coloso hambriento de fútbol, pero le costó horrores alcanzar el objetivo frente a un rival desarmado, una verdadera maqueta del Huracán subcampeón del Clausura pasado. En un fútbol exitista lo que vale es ganar y anoche Newell’s lo consiguió, más allá del sufrimiento que tuvo que padecer hasta el final. Y, lo que más importa en el hincha, está invicto y es uno de los líderes.

Newell’s fue ciclotímico a lo largo de todo el juego. Por momentos permitía que el rival jugara y manejara la pelota a su antojo, y en otros imponía un ritmo avasallante para hacer trabajar a Monzón.

Como cuando Achucarro quedó a tiro de debutar en la red y el arquero del Globo ganó el duelo. O cuando Núñez también lo puso a prueba y el guardavalla respondió con categoría. A pesar de que Huracán fue al desarmadero y Cappa se quedcon muy poco del equipo revelación del torneo pasado, se las ingenió para complicar a los rojinegros con la circulación y manejo de pelota.

Con Bolatti y el Rengo Díaz como grandes abanderados que casi nunca pudieron ser controlados por los rojinegros. Newell’s tuvo lo suyo con un Sánchez Prette de buen pie y exquisito. A veces le cuesta retroceder y dar una mano en la recuperación (llegó a último momento y no hizo pretemporada), pero es necesario en un equipo que aún está en la búsqueda de la identidad.

También apareció Achucarro imponiendo presencia con velocidad. Y otra vez Núñez dejó hasta el alma en la cancha empujando y peleando cada pelota como si fuera la última. De hecho, recibió una enorme ovación de todo el estadio cuando fue reemplazado por Boghossian.

Rodrigo Díaz fue uno de los principales jugadores del visitante. Estuvo cerca con aquel tiro libre bárbaro que pegó en el ángulo y que en el rebote, con el afán de despejar, Schiavi la hizo rebotar en la base del caño. El mismo Rengo  puso en práctica los reflejos de Peratta sobre la media hora de juego sacando la pelota al córner y otra en el complemento que tenía destino de gol.

Roja y más complicaciones.

La Lepra debía asegurar el partido para no sufrir. Lo intentó, pero la estructura se sacudió cuando Sánchez Prette bajó a Rodríguez cuando iba camino al gol y vio la roja por doble amarilla. El impacto se sintió, Huracán se apoderó del juego a pesar de las limitaciones y estuvo ahí nomás de la igualdad.

Que no consiguió por los notables reflejos de Peratta que ahogó el grito quemero una y otra vez. Sensini y su equipo necesitaba de un triunfo en su debut en el Coloso. La meta se alcanzó y obtuvo otros tres puntos vitales para seguir invicto y siendo protagonista del Apertura. Fue una victoria sufrida, pero victoria al fin. Y eso, para los leprosos, es lo que cuenta.

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