Domingo 25 de Agosto de 2019
Lo había dicho Frank Kudelka y en la previa lo anticipó también Maxi Rodríguez. No había que gastar a cuenta luego de las dos victorias leprosas en fila del arranque, como tampoco desesperarse cuando llegara algún sopapo que hiciera besar la lona. Justamente este último resultado adverso ocurrió ayer con la derrota 3 a 1 ante Vélez en el Amalfitani. Antes Newell’s no era un violín afinado tras sus dos presentaciones óptimas en el Coloso ni ahora es una orquesta desastrosa que no sabe lo que toca.
Sí hay que resaltar que ayer fue superado claramente por su oponente y esa rebeldía futbolística que pregonó el DT rojinegro de tratar de jugar con la misma intensidad y ambición de local y visitante todavía está en lista de espera. Porque la lepra quedó a mitad del río en Liniers. Es que atacó poco y sin sorpresa, pero además fue endeble a la hora de retroceder y pagó cada desacierto con un gol en contra. En cada equivocación sacó del medio, por eso hay mucha tarea para la semana para Kudelka y sus muchachos. Que el promedio acecha no es novedad. Se viene Huracán en el Parque y luego, tras el receso por fecha Fifa, está el gran clásico ante Central en Arroyito.
Newell’s salió a jugar en el estadio Amalfitani envuelto en las victorias justas ante santiagueños y tatengues. Y con el mensaje de protagonismo que pregona su entrenador. Pero evidentemente del dicho hay hecho hay un camino que este equipo leproso en formación tiene que transitar. No alcanza con las palabras ni la voluntad y ser compacto en todas las canchas requiere tiempo de ensamblaje y también jugadores que mantengan el nivel durante las excursiones que depara el fixture.
Hay que decir que Newell’s ayer no fue un mamarracho ni pasó vergüenza en Liniers, pero sí que pagó carísima cada imprecisión que tuvo con la pelota y que se filtró óxido por cada grieta que entregó en defensa. Y así se entiende el 3 a 1 de la dura tarde porteña.
Newell’s quedó a media agua en las dos facetas del juego. Porque no tuvo la ambición ni la predisposición necesarias para atacar con determinación el arco de Lucas Hoyos. Pero además fue demasiado endeble cada vez que Vélez pisó el acelerador, algo que el local hizo en tres ocasiones con pelota en movimiento y facturó en la misma cantidad de oportunidades.
La efectividad notable del equipo del Gringo Heinze encontró correlato en la falta de pericia leprosa para contrarrestar a un rival que cuando tiene el balón y el campo abierto para correr suele hacer estragos.
Por ello atacó los espacios dos veces Nicolás Domínguez y facturó, la segunda de cabeza. Y lo propio hizo Lucas Janson para decretar el tercero, un marcador quizás exagerado. Aquel empate transitorio en la etapa inicial de Maxi, tras malograr un penal y aprovechar el rebote, sirvió para poner justicia transitoria a un trámite que en el segundo tiempo terminó de escribirse con una V azulada.
La sólida columna defensiva que venían sosteniendo Cristian Lema, Santiago Gentiletti y el volante tapón Julián Fernández ayer se resquebrajó. Claro que tampoco colaboró el resto para sostenerla, pero a Newell’s en los tres goles le caminaron el área por el medio y lo pagó carísimo. No tuvo respuestas en este sentido y seguramente será una de las preocupaciones de Kudelka para corregir en la semana.
En la otra fase del juego, que es la tenencia y la elaboración, Newell’s también estuvo en deuda. El Gato y Maxi sintonizaron poco. Fue muy flojo el partido de Alexis Rodríguez y sólo Albertengo bancó la pelota, encaró y preocupó a los centrales rivales. Ni Bíttolo ni Nadalín, que se retiró con una contractura, aportaron soluciones por sorpresa en ofensiva. Así, Newell’s quedó encajonado y fue previsible en campo ajeno.
Hay material para seguir creciendo y una derrota no debe tapar el horizonte de un equipo que insinuó buenas intenciones en el arranque. Ahora volverá al Coloso y allí deberá ratificar su apetito voraz ante Huracán, porque la próxima escala de visitante será nada menos que el clásico. Ese partido que suele ser un torneo aparte que dura 90 minutos. La lepra debe recuperar la vertical.