Lunes 27 de Febrero de 2023
Es imposible que a Newell’s le vaya bien si defiende tan mal. La excusa de que faltó Willer Ditta no sirve ni tiene sentido. Hubo un mal desempeño grupal. Y así fue que Instituto lo superó con tanta facilidad. La gestación de los goles del local son el mejor ejemplo de las fallas que cometió la visita en la noche negra en el Mario Alberto Kempes.
Newell’s se equivocó en todo sentido sin la pelota. No cubrió bien en el medio y cada ataque de la Gloria dejaba la sensación que podía terminar adentro del arco rojinegro. Tal cual sucedió en el arranque de Santiago Rodríguez en el primer gol. Se le fue a Sforza y corrió varios metros sin que nadie lo atore, para culminar la acción con un remate frente a Hoyos que se metió abajo.
Sforza e Iván Gómez estuvieron desacertados en la contención. Pero fundamentalmente los futbolistas del fondo fueron los que tuvieron una noche desacertada. Perdían las marcas con relativa facilidad. Para muestra, si bien se trató de una pelota parada, la soledad con la que cabeceó Corda en la jugada que culminó con el tanto de Maravilla Martínez.
La defensa rojinegra perdía, ya sea a los rivales o el sitio donde ellos se ubicaban. Velázquez lucía confundido y no cerraba con seguridad. Mosquera tenía problemas en ocasiones a sus espaldas. Pittón tampoco se mostraba firme. Y menos Mansilla, que tuvo la responsabilidad de reemplazar a Ditta.
Mansilla fue el elegido por Heinze para jugar de titular por el colombiano y no respondió. No fue seguro con la pelota al pie en la salida y sufrió cada ataque de Santiago Rodríguez. En el segundo tiempo, para colmo, el zaguero lo bajó en el área y el árbitro sancionó el penal que Lodico convirtió. Fue el 3 a 0 parcial.
Tamañas ventajas que otorgó Newell’s hicieron imposible remontar el marcador. Encima, con un nivel ofensivo que dejó mucho que desear. Un combo muy alto para no volverse con un marcador adverso.