Newell's sigue mal afuera y pronunció el declive en Santiago del Estero
El conjunto rojinegro perdió, empieza a cerrar el torneo como uno de los peores de visitante y atraviesa la peor racha en la liga: 4 puntos de 15 posibles. Las razones de la irregularidad leprosa

Domingo 09 de Julio de 2023

Newell’s volvió a fallar de visitante en la noche del viernes en Santiago del Estero. La caída por 2 a 0 frente a Central Córdoba fue un eslabón más de una serie de malos resultados que lo condenan a ser el tercer equipo de peor efectividad afuera de su estadio, apenas por encima de Huracán y Arsenal, de campañas tan pobres que por el momento están descendiendo. Con pocos días para asimilar el traspié frente al conjunto de Leonardo Madelón, el martes se presentará en Avellaneda para medirse contra Independiente y luego tendrá la última salida en el torneo, en la Bombonera contra Boca. En el mejor de los casos, tarea nada sencilla, maquillará lo que fue un pobre desempeño en canchas ajenas, con apenas un triunfo, lo que explica en buena medida por qué se ubica en la mitad de tabla, afuera de la zona de clasificación a las copas internacionales.

  Con la nueva caída profundizó la curva descendente de resultados, con la peor cosecha de puntos bajó la conducción de Gabriel Heinze. Acumula 4 puntos en los últimos cinco partidos, producto de 4 empates y una derrota. Llega a la mitad del año en declive, fortalecido este ciclo por el destacado papel que cumple en la Sudamericana, accediendo a los octavos de final, aunque sin dejar pasar su rápida despedida en la Copa Argentina.

  No es poca cosa la posición que ocupa en la tabla de la liga, 13º entre 28 equipos. En reiteradas ocasiones la conducción del club habló del objetivo de ingresar todos los años a una copa internacional. Se mencionó que Newell’s, por historia, es lo menos que se merece. Hoy está afuera de todo. No logra ni el pasaje a la Sudamericana ni a la Libertadores. Es cierto que no está muy lejos y todavía queda medio año para intentarlo. También que el equipo tiene constantes altibajos y la serie de resultados durante este semestre, al fin y al cabo es la consecuencia de un rendimiento, irregular. Más pobre todavía cuando sale de Rosario. La performance rojinegra en la Sudamericana en otros países es meritorio de por sí, con tres victorias en igual cantidad de salidas, pero esto merece otro análisis.

  Lo concreto es que los cuatro empates seguidos en la liga, dos de los cuales fueron de visitante, hacían necesario un triunfo en Santiago del Estero, aunque el equipo llegaba con bajas importantes por lesión, las de Juan Sforza, Iván Gómez y Ramiro Sordo. Pero lo que se deseaba no sucedió. Como tantas otras veces, perdió sin que Central Córdoba le imponga una superioridad manifiesta. Por el contrario, y cual imagen repetida, la lepra lució mayor tiempo como el equipo que ejerció el dominio. Eso sí, muy poco efectivo, en el área ajena porque erró varias, exponiendo una vez más los problemas para convertir, y en la propia, por los errores que le facilitaron al Ferroviario que, acercándose muy poco, convierta. Esta vez fue Lucas Hoyos, mal ubicado más allá de que juegue adelantado, el que le permitió a Gamba superarlo con un tiro desde mitad de cancha para el definitivo 2 a 0. En otras partidos pagó por los malos cierres o retrocesos.

  Los problemas en la definición ya son de arrastre. Heinze juega con Jorge Recalde, que no es un nueve goleador. No es algo que le preocupe, según sus palabras, aunque el club estaría detrás de un centrodelantero. El entrenador espera que los goles se repartan entre varios. Pero no tiene ni una cosa ni la otra.

  El cambio de esquema, el 4-3-3 por el 5-1-2-2 que utilizó desde el principio, conspiró con las pretensiones del equipo, utilizando a futbolistas que no se amoldaron a las posiciones en las que fueron ubicados: Jherson Mosquera en la zaga, Armando Méndez de lateral-volante y Marcos Portillo de mediocampista central. Tan es así que con las variantes de la segunda etapa y la vuelta al primer dibujo táctico, la lepra mejoró, aunque no le alcanzó.

  La meseta que atravesaba, con los empates ante Sarmiento (0-0), Unión (1-1), Huracán (1-1) y Gimnasia (2-2), con el ingrediente de fallos arbitrales discutibles y que merecerían como reacción algo más que el rezongo de Gabriel Heinze, exponían un declive que se profundizó con la caída en Santiago. El tiempo pasa y, sin exitismos desmesurados ni condenas lapidarias, a esta altura se esperaba algo más de un ciclo cuyo entrenador tuvo el consenso unánime de todos cuando llegó. Por historia, trayectoria y antecedentes, el DT puede mejorar a este Newell’s. Pero algo tiene que cambiar.