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Newell's se llevaba todo, pero Quilmes le arruinó la fiesta con un gol de otro partido

Increíblemente, el juego concluyó con un 1 a 1 sorpresivo, donde un apático Quilmes se fue festejando y los rojinegros con una mueca de angustia por el marcador, no así por el juego.

Sábado 21 de Marzo de 2015

El resultado moral fue de amplia diferencia con un Newell’s goleando a Quilmes. Por lo menos eso es lo que entregó el partido por la propuesta de uno y otro. Pero, increíblemente, el juego concluyó con un 1 a 1 sorpresivo, donde un apático Quilmes se fue festejando y los rojinegros con una mueca de angustia por el marcador, no así por el juego. Porque el diseño futbolístico que desplegó fue una de las mejores versiones de lo que va del campeonato. Se observó otro Ñuls, diferente, ambicioso y con la mirada fija puesta en el arco adversario. El peor pecado −y que le costó bastante caro− fue no estar certero para derrumbar a un rival que sólo vino con la idea de rescatar un punto con las pocas armas que posee. Algo que consiguió.

Todo era y fue de Newell’s. De principio a fin. Manejo, control y dominio absoluto. Presionó a Quilmes en su cancha y no lo dejó pensar ni reaccionar. Era otro Ñuls, de toque y salida limpia que buscaba llegar al arco de Assmann con pelota al pie. Presión intensa y ataques con velocidad que le permitieron al equipo del Tolo llegar con insistencia, pero le faltaba la definición. El golpe que necesitaba para alcanzar la tranquilidad y llenarlo de desesperación al cervecero.

La Lepra mostraba su mejor versión futbolística. No tan precavida si no pensando con decisión en terreno adversario. Maxi fue el primero en entrar en acción con un centro que despejó un defensor dentro del área. Después Scocco probó desde afuera del área y la pelota se fue por encima del travesaño. Y a los 30’ la Fiera estuvo ahí nomás de una definición exquisita cuando le picó la bocha a Assmann y cuando parecía gol en el Coloso apareció la cabeza salvadora de Carli como en toda la noche.

Y el rojinegro iba, dominaba, era amo y señor del juego, pero le faltaba el golpe letal. Ni Maxi ni Scocco pudieron en las dos ocasiones que tuvieron sobre el final de los primeros 45’.

El grifo se abrió en el entretiempo. Y mojó sólo el terreno de Quilmes. Seguramente con la intención de imprimirle velocidad al ataque y que la redonda se desplace con rapidez. Eso continuó haciendo Newell’s, que siguió con su marcha rumbo al gol. Que no encontraba a pesar de sus intentos a través de Maxi y Scocco, por sobre todas las cosas. ¿Y Quilmes? Apenas un zapatazo de lejos de Ramírez (con sobrepeso) que revoleó la pelota a la bandeja alta de la popular Maradona. Era muy pobre lo del equipo de Falcioni.

Ñuls apretó, buscó y recién encontró el desahogo cuando el partido se moría con un disparo fuerte y furioso de Scocco. Listo. Clink caja y a cobrar. Por lo menos eso parecía. Y fue sólo una suposición porque Rodrigo Gómez clavó un golazo de tiro libre en tiempo adicional. Un golpe al corazón y al ánimo por tanto esfuerzo para quedarse con migajas.

Quilmes se llevó un premio excesivo con la igualdad. La Lepra propuso a lo largo de los noventa minutos y no pudo ganar. Fue generoso en fútbol contra un rival mezquino que utilizó sus escasas armas (las que posee) para darle batalla al equipo del Tolo. Y sí, Newell’s hizo todo y se quedó con el grito atragantado. 

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