Lunes 25 de Octubre de 2021
Newell’s se fue de Junín mucho peor de lo que llegó. Más aturdido. Más desorientado. Incluso careció de inteligencia cuando llegó al empate y otra vez se regaló atrás para que Sarmiento con la pelota por el aire le clave la segunda puñalada y lo mande a la lona por toda la cuenta. Encima Ignacio Scocco mostró su decepción cuando fue reemplazado en el complemento. Nacho no quería salir y allí Newell’s se quedó sin un centrodelantero natural. Y su sustituto fue precisamente Pablo Pérez, que arrastraba una inactividad de más un mes. Pablo le dio algo de claridad al equipo, pero como leproso de ley que es había que ver su cara de bronca a la salida del vestuario por una nueva derrota del equipo que no hizo más que echarle más sal a la herida.
A Nacho no le gustó nada cuando salió ni bien Newell’s lo empató. Encima había participado en la jugada del gol, ya que tras el pase de Castro, remató cruzado, tapó el arquero y de rebote facturó Comba. Pero Taffarel incluyó a Pablo Pérez en busca de mayor tenencia y liberó a la ofensiva a Nico Castro.
Por eso Nacho salió masticando fastidio por no querer seguir. Igual desde el banco trató de ordenar a sus compañeros con indicaciones puntuales.
Pérez ni bien entró dejó claro que al menos le da la pelota a los compañeros, algo que antes no pasaba con frecuencia. Hacía desde el 16 de septiembre, ante River, unos seis partidos, que el volante no sumaba minutos por una dolencia muscular. Pero reapareció y al menos fue un buena noticia.
Claro que después del partido la bronca a la salida del vestuario fue la postal de una tarde aciaga para los rojinegros. Nacho
Scocco sabiendo mejor que nadie que el equipo está en deuda y Pablo Pérez con gesto adusto porque el presente dista muchísimo del esperado.