La lepra jugaba con uno menos por la roja a Rodrígo Fernández, pero se puso en ventaja con gol de Ramírez y sostuvo el 1 a 0 para meterse en zona de clasificación.
Domingo 31 de Marzo de 2024
A este Newell’s no le servía otra cosa que la victoria. Cualquier otro tipo de cosecha no le resultaba provechosa, ni conveniente. Era a todo o nada, a suerte y verdad. Eran los tres puntos o meterse en problemas en el momento menos indicado, a falta de dos fechas del cierre de la fase de grupos de la Copa de la Liga. Por eso el trabajoso y sufrido 1-0 sobre Sarmiento en Junín, con gol de penal del Colo Ramírez y con uno menos por expulsión de Rodrigo Fernández promediando la etapa de cierre, representa un válido aval para encarar el tramo decisivo de esta competencia con pretensiones de ser protagonista de esta puja, de dar lucha hasta el final de la batalla. Con el triunfo llegó a la tercera posición en la zona B.
Esta vez de overol, el conjunto dirigido por Mauricio Larriera fue al estadio del verde a tratar de recomponer filas, a retomar armas y a convencer (hacia adentro y hacia afuera) de que está en condiciones de dar esa lucha. Por eso, este triunfo se convirtió en un guiño de complicidad que ratifica lo andado y lo obliga a dar todavía mucho más si quiere seguir haciendo camino en este certamen. Premia lo actitudinal, que por ahora marcha por encima de las producciones futbolísticas.
Sin brillar, al equipo rojinegro igual le sirvió como estación de reaprovisionamiento para arribar con resto y con más confianza a los compromisos ante Boca en Rosario y frente a Defensa y Justicia en Varela, donde terminará de decidir su suerte en esta competencia.
El cotejo comenzó con la visita tratando de tomar las riendas, con Jaime por izquierda y Panchito González por derecha. Newell’s quería tomar la iniciativa pero al minuto mostró su mandíbula frágil con una llegada de Gho al fondo que expuso algunas vacilaciones en algunos sectores.
A los 5’, Jaime se metió en el área y un remate largo de Méndez no llegó a transformarse en peligro. A los 7’, el Monito intentó desde lejos. La visita parecía más desde las intenciones, y Jaime se acercaba para tratar de asociarse con Esteban Fernández. Allí, entre ellos, surgieron las primeras y las mejores llegadas del equipo rojinegro.
Por contrapartida, no podía recuperar rápido, mostraba poco corte en el medio y algunas dudas atrás, sobre todo en los minutos iniciales. El verde con poco, con respuestas rápidas, trepaba hasta el área leprosa.
A los 10’, Panchito pasó a la izquierda y Jaime a la derecha (a veces se posicionaba más adentro para facilitar corridas de Méndez que nunca llegaron en esos pasajes). Y en ese marco de ambiciones, Esteban Fernández se mostraba decidido, despierto, participativo, con la cabeza levantada. Era el conductor de los primeros avances. Siempre ganaba metros.
La lepra quería más, pero tenía poca profundidad y claridad en los metros finales. No desembocaba en jugadas de riesgo concreto. Todos quedaba en amenazas, por sus propias imprecisiones.
A los 29’, tras un córner, Julián Fernández disparó muy alto. Ahí fallaba la visita, en la zona de gatillo.
En el tramo final de la primera etapa, el trámite y Newell’s fueron perdiendo intensidad y el empate en cero se fue apoderando del cartel del entretiempo de un duelo muy chato, de bajo vuelo, que nunca la visita lo pudo sacar de ese desarrollo. Ni siquiera pateó un remate de peligro real en el área local.
En el comienzo del complemento, Newell’s exhibió las mismas dificultades. Y encima el árbitro Espinoza hizo cortado y con tarjetas un partido que no lo requería.
A los 8’, un disparo de Mónaco en el caño izquierdo de Macagno sirvió de llamado de alerta. A los 10’. Panchito lo tuvo y Monetti salvó al dueño de casa.
Se armó un pleito de ida y vuelta, en el que cualquier cosa podía pasar. Los dos se exponían. Y Newell’s trataba de sacar tajada de su mayor peso individual. Se instaló en las adyacencias del área verde y comenzó a hacer méritos para sacar una diferencia. Al menos desde el esfuerzo.
A los 15’, Jaime estuvo cerca con un remate de lejos. A los 20’, con Chiaverano y Tirado, Larriera intentó darle más piernas, vocación ofensiva y desfachatez a su apuesta. Aunque los cambios frenaron el ritmo del partido en el mejor momento de Newell’s.
A los 28’, hubo una roja a Rodrigo Fernández por un supuesto codazo a un rival. Espinoza se retrotrajo de esa decisión, a instancias del VAR, pero la convirtió en amarilla y el Pitbull se terminó yendo por doble amonestación, en un acto que fue muy criticado por todo Newell’s en el estadio Eva Perón.
A los 32’, penal claro a Chiaverano en el área. Y el Colo Ramírez metió su primera anotación por esa vía en la Copa de la Liga. En el momento de mayores flaquezas, salió un pibe de la casa que se vistió de guapo para encaminar la victoria, y un goleador que no falla y le permite trepar y soñar desde sus conquistas.
Así, en este domingo de Pascuas, Newell’s tuvo que luchar más de la cuenta para superar a su rival y de esa manera fortaleció sus lazos de fe y ahora cree más que nunca en la causa que se juró en su inicio de ciclo. Sigue dependiendo de sí mismo, y deberá ratificar esta gesta corajuda, con algo más de fútbol, en las últimas dos estaciones de la fase de grupos.