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Newell's resucitó cuando ya nadie lo esperaba y terminó empatando 3 a 3 con Tigre

Caía por 3 a 0 ante el conjunto de Victoria y además jugaba muy mal, pero se recuperó y logró una igualdad de gran valor en lo anímico. Pocrnjic atajó un penal y evitó la derrota de la Lepra.

Martes 22 de Marzo de 2016

Nunca mejor levantar semejante marcador en contra. No es cuestión de todos los días encontrarse abajo 3 a 0 y empatarlo. Se potencia su importancia por el particular presente de Newell’s. Cabizbajo la mayoría de las veces a lo largo del campeonato, sin muchas señales positivas mostradas en cada presentación con este y el los anteriores entrenadores, sacar adelante un resultado semejante es sumamente valorable. Y encima con Luciano Pocrnjic conteniendo un penal cuando parecía que tal levantada había sido en vano. Cuestión aparte será desmenuzar lo que hizo y no hizo la Lepra anoche. Hoy por hoy el punto conseguido ante Tigre en Victoria le devuelve la confianza, lo fortalece en lo espiritual, algo básico para salir de este presente muy poco gratificante.

Newell’s empieza el breve receso que tendrá el torneo de Transición con otro optimismo, para trabajar y continuar pensando en cómo mejorar. Porque tiene que crecer. Y bastante. A no confundirse. Lo de anoche es elogiable, para subrayar, pero no es posible soslayar que Newell’s tampoco fue un dechado de virtudes. Si hasta regaló un primer tiempo desde el arranque mismo que bien le podría haber costado caro, al irse al vestuario con un 1-3 que, por lo que se veía, y por el momento que atraviesa el rojinegro, se imaginaba irremontable, más allá de que por entonces el descuento de Daniel Mancini parecía ponerlo en carrera.

Por todo eso, considerando que lo anímico en cualquier plantel influye, y cómo, un resultado como el de anoche, y en condición de visitante, debería servir para un fuerte empujón.

Diego Osella intentó a partir de su llegada un juego intenso, que partido tras partido fue quedando de lado. El despliegue físico que sus jugadores no tenían lo llevó a desistir de esa idea madre. Pasó el empate con Unión (1-1) en el arranque de su ciclo en el Coloso, la derrota con Lanús (0-3) fuera de casa y otra igualdad de local, con Rafaela (1-1), que para colmo el rival (que venía de cinco derrotas en serie) se lo empardó en el último instante. En el balance, fue poco lo rescatable. Por esa razón, el entrenador buscó ayer respuestas.

Y Osella no dudó. Era imprescindible un vuelco y metió mano en el equipo. Nada menos que seis cambios, entre ellos las sorpresivas presencias del arquero Luciano Pocrnjic y el defensor tan resistido como Leandro Coty Fernández, además de Emiliano Insúa (cumplió la fecha de suspensión), Hernán Villalba y los juveniles Jalil Elías y Mancini.

Lo concreto fue que, con más o menos altibajos, ninguno de ellos, excepto Pocrnjic, terminó siendo influyente ni decisivo. Lo cierto es que tampoco se puede recaer la culpa en ellos. Sería injusto, sobre todos con los más jóvenes.

En un partido vibrante, y lleno también de errores, los que entraron ayer, y los que venían jugando, reaccionaron ante la adversidad, no se entregaron, empataron y fueron en busca de la heroica, de un triunfo que estuvo en la cabeza de Mauro Formica. Y hasta con una cuota de fútbol, nada menor si se compara con anteriores presentaciones, más allá de que también casi lo pierde.

Newell’s se fue con la frente en alto, con una gran inyección de fe. Para dejar en claro que puede dar pelea y transitar lo que resta del año con otro ánimo. A esta altura, y en este momento donde otra vez parecía que lo ponían de rodillas, no es poco.

El pie de Maxi, las manos de Pocrnjic

Maximiliano Rodríguez nunca bajó los brazos. Fue una pieza clave a partir de sus participaciones en el juego colectivo que tuvo el rojinegro en la segunda etapa. Y si Newell’s empató, en parte se debe a la Fiera. Y otro tanto a Luciano Pocrnjic, que reemplazó a Sebastián D’Angelo por decisión de Diego Osella y atajó el penal de Jorge Rodríguez con el marcador 3 a 3 y a pocos minutos del final.

La consigna que seguro hubo en el vestuario en el entretiempo debió ser clara, toques de primera y movilidad. En ese circuito, la inteligencia y capacidad de Maxi dieron un vuelco a la historia escrita hasta ese momento. Tuvo un socio ideal cuando entró Formica.

El otro factor de la igualdad de ayer fue Pocrnjic. Cuando el partido se moría, puso las manos para frenar el discutible penal de Jorge Rodríguez (¿hubo falta a Mieres del propio golero?). Al arquero se lo notó siempre seguro, nunca dio rebote en varios remates al arco y en los tres goles casi no tuvo responsabilidad.

Gran reacción para volver a sentirse vivo

Emotivo por la reacción y por levantar un 3 a 0 que hubiese sido otro mazazo. Newell’s se fue de Victoria con una sensación agradable y un punto que lo alivia, para sentirse vivo, algo que le cuesta mucho en este torneo. A partir de un cambio de actitud, algo de fútbol, la reacción que tuvo a Maxi Rodríguez como abanderado y sacándole el jugo al bajón de Tigre en el segundo tiempo, la Lepra se fue con un empate que levanta el espíritu.

Y eso que la cosa empezó torcida. Ni tiempo para plasmar la idea de juego que tenía en mente Osella tuvo Ñuls, que ya se encontraba abajo 1-0. Desde la mitad de cancha, Papa se la dio a Janson para que desparrame a Domínguez con un enganche y la cruce al ángulo.

Le costó unos minutos recomponerse de la desventaja y controlar mayor tiempo la pelota. Pero luego la cuestión fue qué hacía con ella. Porque sin nadie que diera claridad en el medio, se repitió en aproximaciones, con Maxi o Scocco corriendo para ganar las divididas. Y está claro que nada de eso es el fuerte de los dos. En consecuencia, el rojinegro terminó en el embudo de seis defensores que propuso el local.

Sin juego asociado, con los juveniles Elías y Mancini sin abastecer a los de arriba y los marcadores Escobar e Insúa sin acompañar adelante, todo terminó en intentos estériles. El combo en esta etapa fueron los desacertados movimientos en el retroceso. Las contras de Tigre resultaron un dolor de cabeza, llegando por los costados, principalmente con Rincón ganando el duelo ante Insúa. Y para completarla, Domínguez estuvo falto de tiempo y distancia, lo que fue un problema al salir a cortar tan lejos.

Si la apertura fue demasiado pronta para las aspiraciones de Ñuls, qué decir de los otros dos goles, convertidos con 3' de diferencia, a través de Janson y del cabezazo de Godoy, libre de marcas, en un córner. La cuestión pintó fea en ese primer tiempo. Pero se maquilló un poco con el derechazo de Mancini para descontar.

Sacando fuerzas de flaquezas, la Lepra salió a jugar con mayor decisión. Y usufructuó al máximo el estatismo de Tigre. Newell’s encontró por dónde entrarle y lo que en la primera etapa sonaba utópico se fue transformando en realidad. Maxi retrocedía y entraba seguido en contacto con la pelota. La Fiera se puso el equipo al hombro, como se necesitaba. Formica, que entró por Villalba, le dio más volumen de juego. Jalil Elías, ahora parado también en el centro de la cancha, se movía y la daba precisa. Sin nada de otro mundo, la Lepra crecía.

Hasta que Insúa picó sin que nadie lo siguiera y sacó un zurdazo seco, abajo, para achicar la cuenta. Conmovido, el dueño de casa no terminaba de hacer pie y la visita aceptó el convite. Scocco puso la cabeza y estableció el 3 a 3. Así como le dolieron los goles a Newell’s en el primer tiempo, Tigre los sufrió en el segundo. Y se siguió salvando. Formica se lo perdió de cabeza a metros del arco y García se lo tapó a Scocco. El arco de Tigre parecía que estaba al caer. Pero este Newell’s está para sufrir. Penal para Tigre cuando casi ni llegaba. Fue entonces que surgieron las manos de Pocrnjic para interceptar el tiro desde los 12 pasos de Rodríguez. El mismo ejecutante capturó el rechazó, eliminó al arquero y se encontró con el palo izquierdo.

Fue mucho más que un llamado de atención. Quedaban pocos minutos y Newell’s no podía darse el lujo de regalar el empate. Aparte las fuerzas no eran las mismas. Tigre tampoco las tenía. Y no hubo más. De una noche que asomaba negra, Newell’s salvó un punto. Por cómo se dio, por todo lo que está pasando, vale doble.

Un único antecedente

Sólo una vez en la historia, en condición de visitante, Newell's había logrado remontar tres goles antes del 3-3 de anoche. Y fue frente a Chacarita, con el que igualó 4 a 4 el 6 de marzo del 77, en un encuentro que iba perdiendo 4 a 1 a los 59 minutos. Esta vez en Victoria, frente a Tigre, el rojinegro se recompuso tras ir cayendo por tres goles y rescató una igualdad en tres tantos.

Además, los leprosos cortaron una racha que arrastraban de cinco derrotas consecutivas jugando fuera del Coloso Marcelo Bielsa.

Por otra parte, Daniel Mancini anotó su primer gol jugando en la máxima categoría tras doce cotejos. La curiosidad es que su primer tanto en las divisiones inferiores de la AFA fue en 5ª división, también contra Tigre.

 

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