Ovación

Newell's resolvió bien un partido chivo, ganó otra vez y está ahí de la cima

La fiesta vivida ayer en el Coloso tras el cuarto triunfo al hilo, esta vez sobre Racing por 2 a 0, y el acercamiento a la punta fue la consecuencia de decisiones futbolísticas de Martino que hoy ya rinden frutos de los más jugosos.  

Lunes 02 de Abril de 2012

Al Tata no le interesa mucho lo que diga la prensa, aunque la chicanee bastante. Así que no debería molestarle que, ocho fechas después de que tomó un equipo tirado por el piso y acuciado por fantasmas, desde estas líneas se escriba que puede darse el permiso para soñar, sin demagogia ni subiéndose al carro del éxito. Es que, se trata casi del mismo grupo de jugadores de antaño, pero sólo lo parece. Se nota un cambio en ellos y de hecho debe interpretarse que los produjo el mismo Martino. Quien no sólo descargó en sus hombros la pesada mochila que llevaban aquellos, sino que, cuál conductor que se precie de tal, tomó decisiones futbolísticas que hoy ya rinden frutos de los más jugosos. La fiesta vivida ayer en el Coloso tras el cuarto triunfo al hilo, esta vez sobre Racing por 2 a 0, y el acercamiento a la punta fue la consecuencia.

Hay un Newell's de Martino. Hay una mano que se nota en la cancha, aunque no se pueda ver casi ningún trabajo semanal. Hay una madurez que se palpa y que, no sólo pasó por un crisol bravo el lunes pasado en Liniers, sino también ayer en el Coloso ante un Racing que venía mal pero que lejos estuvo de rifar su prestigio. Que lo preocupó mucho en el comienzo, pero al que, con la paciencia de los equipos que empiezan a confiar en sus propias armas, lo fue desarticulando hasta llegar a vencerlo con dos preciosas asistencias de Bernardi y no menos grandes definiciones de Urruti y Pablo Pérez.

Y en esa posición de Bernardi, que ya no sale promediando los complementos porque el Tata lo hizo indispensable corriendo hacia adelante y hacia atrás y no tanto a los costados, hay que encontrar una de las causas de ese cambio de timón. En el ya veterano (o experimentado, para no ofender) volante, Newell's encontró al fin un conductor dentro de la cancha, una guía que maneje los tiempos con mucha más practicidad de la que intentó ayer del otro lado, Gio Moreno, por ejemplo. El colombiano destelló, Lucas iluminó.

Bien respaldado atrás por Villalba, que como todo el equipo fue de menor a mayor hasta anular a Moreno, y asistido a sus costados por Pablo Pérez (ayer un tanto impreciso) y Leandro Torres (buen reemplazo de Figueroa), el manejo de Bernardi fue volcando poco a poco a favor de Newell's el trámite del partido. Se fue apropiando de la pelota desde el último cuarto del primer tiempo y lo fue trocando en situaciones de gol. Así, en diez minutos liquidó la historia con Urruti y el propio Pérez, que no habían pesado tanto pero hicieron lo más importante.

Resulta hasta lógico que Martino haga la pausa como en sus mejores tiempos con la 8 rojinegra y contenga el optimismo. Hay que entender de dónde se viene para saber porqué va de esa manera. El veredicto es de los hinchas que siempre quieren más y se ilusionaron, pero también de los que, teniendo una mirada más distante, también ven que su Newell's les da motivos.

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