Newell's recibió un apoyo colosal en un nuevo banderazo 
Los hinchas de Newell's cumplieron con el tradicional rito de acompañamiento en la previa del clásico. Heinze se emocionó en el primero como DT rojinegro

Jueves 06 de Abril de 2023

Otra vez se cumplió con el rito. La tradición leprosa en la previa de los clásicos impone costumbres que la feligresía sigue manteniendo y respetando. Prácticas que no se negocian y que le impregnan un enorme caudal emocional a la relación de arraigo con los colores de la pasión futbolera. Consignas que le dan rienda suelta a expresiones folclóricas que se potencian en manifestaciones de carácter masivo. El banderazo que se desarrolló en la tarde-noche del jueves en el Coloso fue otro conmovedor gesto de incondicionalidad de los simpatizantes de Newell’s, que se adueñaron del estadio para exponer su apoyo en la previa del clásico que se disputará el domingo en el parque Independencia.

Para el hincha leproso, el banderazo es una puesta escenográfica que afirma compromisos y sella vínculos. Es mucho más de lo que se vive y se palpa en la cancha. Incluso, sobrepasa contextos y la realidad deportiva de cada momento. Conforma parte esencial del orgullo e identidad, y define las formas con las que acompaña al equipo.

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Los hinchas hicieron su ofrenda al equipo.

Dos horas antes y bajo un amplio operativo de seguridad que se asemejó a un partido de liga con más de 300 agentes, alrededor de las 17 se abrieron las puertas del Coloso y lentamente los hinchas fueron armando su propia fiesta. Apenas ingresaban, empezaban a colgar carteles y banderas con mensajes de motivación y aliento.

Pasadas las 19, ya con el azul cerrado de la noche como inmenso telón de fondo, entró el plantel y allí se inició un espectáculo único, donde los cánticos y los fuegos artificiales coparon la escena y escoltaron la típica ronda de los futbolistas por el campo de juego. La mayoría estuvo acompañado de familiares y a paso lento, con Pablo Pérez a la cabeza, se iban arrimando a la tribuna.

Una vez ahí, se apagaron las luces del Coloso (excepto la platea de la visera, todas las tribunas lucieron repletas), empezaron los fuegos de artificio y las bengalas, y el espectáculo llegó a su pico emotivo, con los jugadores uniéndose en el cántico a los hinchas.

Este banderazo fue el primero de Gabriel Heinze en su rol de entrenador rojinegro. Y el Gringo lo experimentó a su manera, con una ebullición interna muy particular.

Esa efervescencia lo llevó en su recorrido a no poder despegar su mirada de las tribunas, y a levantar sus puños apretados como señal de devolución a algunos intercambios.

El DT se separó (solo un poco) del grupo de jugadores para cederles el protagonismo. Él, mejor que nadie, entiende los papeles que juegan quienes participan en esta emotiva ceremonia.

Así, el equipo rojinegro recibió el afecto de su gente y cumplió el ritual en su templo, a muy poco de un duelo clave que puede ser un mojón determinante en la era Heinze.