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Newell's, otra vez con las defensas bajas

La lepra perdió 3-1 ante Racing y se quedó afuera de todo. Nuevamente tuvo horrores defensivos que le costaron el partido, tal como sucedió en otras ocasiones. Kudelka deberá hacer una profunda autocrítica.

Domingo 10 de Enero de 2021

La historia de nunca acabar. Viejos errores que se repiten, una defensa a esta altura insostenible y Newell’s que se quedó afuera de la final de la zona Complementación. Y lo terminó pagando muy caro. Porque tenía todas las de ganar hasta la fecha pasada ante Vélez donde podría haberse asegurado la clasificación y en un suspiro se quedó con las manos vacías. La derrota 3-1 ante Racing no hizo más que desnudar las falencias que se repitieron constantemente como un disco rayado. Si en otros partidos estuvieron disimuladas fue porque los rivales de turno dejaban mucho que desear.

En la previa, el cambio de Angelo Gabrielli por Manuel Llano proyectaba mayor seguridad en el lateral derecho ante la inexperiencia del juvenil en ese sector, ya que su puesto es el de volante. Pero ni el mayor de los pesimistas podía esperar que a Gabrielli no le saliera ni una bien. Tímido en los ataques, lento en el retroceso, a destiempo en las coberturas. Y lo terminó pagando. No sólo el sino tambien Bíttolo por el lado opuesto, que también tuvo un partido para quemar rápido de los archivos personales.

El desequilibrio entre defensa y ataque es el principal problema que tiene hoy Newell’s. Porque si la defensa no está fina, como viene sucediendo, no hay gol que te salve. Sebastián Palacios, otra vez lo mejor del rojinegro, hizo lo que pudo. Metió un golazo, con una magistral asistencia de Maxi Rodríguez mediante, y le envió un mensaje directo al hincha leproso diciéndole que la noche podía terminar con una satisfacción.

De hecho, el trámite no arrancó mal para los dirigidos por Frank Kudelka. El DT propuso una estrategia de presión alta con Alexis y Palacios para incomodar a los dos volantes centrales reconvertidos en zagueros: Mauricio Martínez y Nery Domínguez. La dupla mostró desinteligencias entre sí y Newell’s lo aprovechó al dar el primer golpe.

Pero todo se derrumbó como una castillo de arena. Lo bueno se transformó en malo. La eficacia, en error. De presionar pasó a ser presionado. Dos simples ataques alcanzaron para que la academia diera vuelta el marcador. Primero con un pase a la espalda de Bíttolo y un fallido cierre entre Macagno y Guanini; después con un pelotazo entrelíneas que encontró mal parada a la defensa, lo que derivó en el doblete de Fértoli tras la habilitación de Lisandro López. No fue casualidad que los dos goles hayan sido casi abajo del arco. La defensa fue partícipe necesaria. Desde ahí fue todo en caída libre.

Racing siguió exponiendo las fallas de la última línea y concretó el tercer grito con una pifia de Gabrielli, que habilitó a Licha López. Newell’s en ese momento ya era previsible. Lateralizar la pelota para los extremos, buscar un centro al área y esperar por algún iluminado que concrete. Y encima, la lesión de Palacios (ver aparte) fue otro golpazo para las aspiraciones de la lepra.

El amor propio de Maxi, la vuelta de Nacho Scocco, la enjundia del chico Cingolani, fueron los últimos manotazos de ahogado de un equipo que ya no tenía argumentos futbolísticos para torcer el rumbo. La historia estaba sentenciada.

Kudelka deberá hacer una fuerte autocrítica de cara al futuro para poner a Newell’s donde merece estar. Y los más nostálgicos reflexionarán sobre lo lejos en el tiempo que quedaron los Pochettino, Heinze, Sensini, Gamboa, Berizzo, Basualdo, Saldaña y Rocha...

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