Ovación

Newell's no pudo aguantar a Boca y sumó la undécima derrota en el torneo

 Golpe a la realidad. El equipo no pudo sostener la idea y Boca le pegó un golpe que lo devolvió a los viejos problemas de siempre. Le ganó 1 a 0 con gol de Palermo que antes de marcar había pateado un penal que atajó Peratta. 

Lunes 30 de Mayo de 2011

 Newell’s volvió a su realidad. Con la anemia futbolística que viene acompañando al equipo. Torrente buscó la mejor manera de no padecer en La Bombonera y plantó en cancha una formación con el fin de conservar el cero que le permitiera por lo menos sumar. El equipo no pudo sostener la idea y Boca le pegó un golpe que lo devolvió a los viejos problemas de siempre. Y el eterno Martín Palermo, una vez más, se encargó de quedarse con todos los flashes de la noche y hundir las aspiraciones leprosas.

  Toda la iniciativa fue de Boca. Como se preveía, con un Newell’s apostado en el fondo y decidido a aguantar los embates del local. Al minuto nada más Palermo, que recorre sus últimos minutos en el fútbol, avisó con un cabezazo. Después Mateo despejó cuando el Loco estaba al acecho y esperando el error del volante devenido en defensor.
  Torrente plantó ocho jugadores con la misión de romper el juego local y no suicidarse en ir a buscar el partido. Sólo Tonso y Falcone intentaban, sin lograrlo, merodear el arco de Lucchetti. Así el xeneize tuvo todas las libertades para manejar a su antojo la pelota y hacerla circular de un lado a otro. Y obligaba al juego aéreo, donde Palermo se siente como pez en el agua.

  La explosión boquense apareció pasada la media hora, cuando Schiavi fue con toda su humanidad abajo para tapar un centro de Chávez y la redonda le pegó en el brazo. Penal para que Palermo pusiera en marcha otro de sus días soñados, pero Peratta se hizo gigante bajo los tres palos y ganó el duelo.
  Boca fue el absoluto protagonista, mientras que la Lepra apostó todo a defender el arco de Peratta y cosechar por lo menos un punto en tanta sequía. Toda esa idea inicial se hizo trizas con una falla defensiva cuando se dejó en soledad al máximo artillero. Fue un pecado capital, porque el Loco le dio con todo a la pelota, que reventó el palo y entró para sentenciar a Peratta y marcar el camino hacia la victoria.

  El encuentro a partir de ahí pareció plancharse. Porque Boca necesitaba sumar de a tres para mantener intacta la esperanza de clasificar a la Sudamericana. Y bajó los decibeles en su búsqueda del arco leproso y casi no generó zozobra. Newell’s, por su parte, intentó salir de la cueva con el fin de cambiar el panorama. Pero no tuvo los argumentos sólidos para llegar, golpear y dañar. Sólo un cabezazo de Schiavi a los 65’ y un par de centros al área generaron escozor en el área boquense. Poco como para llevarse un premio consuelo en la excursión a La Boca.

  Newell’s intenta transitar las fechas con la mejor cara posible, pero está claro que se espera el final del campeonato con gran ansiedad. Sin dudas que es necesario sumar lo más que pueda pensando en el futuro, aunque también el cuerpo técnico quiere bajarle la persiana a un Clausura olvidable (con 11 derrotas) para barajar y dar de nuevo. Y armar un equipo competitivo para sepultar este presente paupérrimo.

  La realidad del equipo sigue preocupando y esto obliga a pensar en el futuro inmediato. A no equivocarse en la elección de los siete futbolistas —un número que indica las necesidades internas— que pretende sumar para afrontar la próxima temporada.

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