Miércoles 01 de Marzo de 2023
Ataque vertical y continuo. Situaciones de gol variadas y en cantidad. Es lo que se espera del conjunto de Gabriel Heinze. Hoy todo se reduce a tibias intenciones y a un ataque inofensivo. En los últimos partidos remedió algo el escaso volumen de juego en ataque con la pelota parada. Tres de sus últimos cuatro goles llegaron a partir de ese recurso, con Gustavo Velázquez con un protagonismo estelar.
La sucesión de toques de primera en tres cuartos de cancha en el partido contra Instituto, entre Jonathan Menéndez, Jorge Recalde y Cristian Ferreira, que derivó en la cesión para Ramiro Sordo y cuyo disparo nada esquinado ni fuerte quedó en las manos del arquero Jorge Carranza, tuvo la elaboración que seguro espera Heinze del equipo, pero que ocurre muy de vez en cuando. Es un déficit que debe solucionar en forma urgente.
Ante las dificultades para avanzar, el balón detenido surgió como una opción para convertir. Pasó contra Vélez (1-0) y el tiro libre de Sordo que cabeceó Velázquez por el segundo palo y que Sforza empujó al gol por el sector opuesto. También en el cabezazo cruzado de Velázquez, en otro tiro libre de Sordo, para abrir el marcador frente a Banfield (2-0).
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El descuento contra Instituto (1-3) llegó de otro tiro libre, que pateó Brian Aguirre y que Bruno Pittón conectó de cabeza en el primer palo.
El tanto de Mosquera, contra Banfield, y los de Sordo y Francisco González, ante Platense (2-2) fueron de pelota en movimiento, eso que le está costando tanto crear a la lepra.