Miércoles 02 de Agosto de 2023
En esta oportunidad, ni la gran actuación que exhibió Lucas Hoyos en el primer tiempo, ni el gol que conquistó el pibe Marcos Portillo sirvieron para convertir el partido en victoria. Los errores de Newell’s volvieron a representar su propia condena. Esta vez, el equipo rojinegro no pudo manejar lo conseguido en la etapa inicial y la caída 1-2 ante Corinthians lució como una consecuencia lógica de un trámite que nunca le resultó cómodo a la visita y que tampoco pudo ubicar en zona favorable. Al menos con regularidad.
En los primeros 45’ Hoyos fue una máquina de quitarle gritos a los jugadores del timao. El medio no contenía y los cinco defensores atrás tampoco otorgaban garantías de nada. Desde el arranque, la lepra se mostró demasiado permeable y las acciones de riesgo se sucedieron de manera angustiosa.
Solo la performance del arquero rojinegro, quien venía de dos cotejos con fallas garrafales (1-2 con Boca y 1-1 ante Talleres) que condenaron el funcionamiento del equipo en esos compromisos, puso a Newell’s con chances de llevarse algo de San Pablo. A los 10’, Hoyos empezó a mostrar el valor de su aporte tapando un remate a Ruan Oliveira. Newell’s quedaba muy expuesto en las espaldas de los defensores y el guardameta fue un auténtico bombero.
A los 26’, Adson exigió por el centro de la cancha y Hoyos sacó el peligro. A los 30’, Yuri Alberto se metió en el área y tapó el golero leproso. Maycon intentó desde la izquierda, y con sus intervenciones Hoyos se fue construyendo en figura.
A los 32’ contuvo un disparo lejano de Yuri Alberto, y de esa manera, también se explica esa diferencia exigua entre el timao y la lepra.
Por su parte, sin brillar Portillo volvió a exhibir que no le tiembla el pulso en las difíciles y que se anima a llegar al gol en los pleitos coperos. Con el gol ante Corinthians sumó 4 tantos en esta copa (los otros fueron ante Blooming -2- en Rosario y Santos en Brasil), y demostró que es un valor más que interesante de recambio para la línea de volantes rojinegra.