Ovación

Newell's no fue convincente en la previa clásica y cayó con River por la mínima diferencia

Esta derrota del equipo de Raggio ante River abrió un manojo de interrogantes de cara al partido del domingo contra Central. No consigue un triunfo desde la victoria contra Olimpo.

Lunes 13 de Octubre de 2014

La derrota frente a River en el Coloso del parque Independencia le restó poder revitalizador al partido. A Newell’s le aportó poco y nada de cara al clásico del próximo domingo. Lo dejó con tranco cansino y un inquietante manojo de interrogantes en un momento clave del torneo. En un cotejo chato, con promesas que se evaporaron rápidamente en el césped, el equipo rojinegro no supo transformar a un rival complicado en la previa con gestos firmes y motivadores. Cayó preso del oficio de los millonarios en los tiros de esquina y de su falta de respuestas para encontrar una puesta en escena convincente.

Con el marco sepia que emanaba de la demostración futbolística en el césped, las expectativas entonces anidaron en las tribunas. En el corazón de cada hincha que abarrotó el estadio para comenzar a palpitar el duelo más importante en la ciudad. En cada cántico, en cada brazo en alto, en cada grito, en cada camiseta al aire, el mensaje siempre era el mismo.

Y más allá de que desde el cuerpo técnico pidieron direccionar primero el esfuerzo en el choque con el equipo del Muñeco Gallardo, en el Parque quedó claro que el clamor y los pedidos giraban alrededor del encuentro ante Central, que con este cuadro de acción comenzó a multiplicar su valor, su trascendencia y sus posibles efectos.

Es que con este tropiezo Newell’s quedó muy lejos del único puntero del campeonato y ahora la lucha por meterse en los puestos de vanguardia asoma como una ambición un tanto desmedida.

Esta vez, la perversa racha de lesiones y una irregularidad de rendimientos individuales que sigue estando presente conspiraron contra las intenciones naturales de protagonismo de los rojinegros en el certamen.

Por eso, el conjunto leproso debe olvidar rápidamente este traspié ante el único líder del torneo y recuperar bríos, ajustar su lente y hacer foco en un partido que desde ayer adquiere dimensiones superlativas en el mundo interno rojinegro. Por antecedentes inmediatos, y también por el peso específico que encierra cada partido frente al clásico rival de toda la vida.

En la tribuna popular Diego Armando Maradona ayer se colgó un trapo detrás del arco que rezaba: “Nosotros morimos por jugarlo, ustedes mueran por ganarlo...”.

Para muestra basta un botón. Y si bien el verbo utilizado no es muy feliz en un marco deportivo, sí expone de alguna manera la tensión que empieza a pintar una semana previa intensa, con algunos ribetes fuera de órbita.

En el cierre del pleito con los millonarios, con la balanza ya inclinada en favor de la visita y con un Newell’s con poco poder de fuego para empardar la historia, los simpatizantes rojinegros se dedicaron a plantear sin rodeos la fervorosa ansiedad que los asalta por estos días. “El domingo, cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar”, cantaron sin dejar lugar a dudas.

Con esa canción, el pueblo leproso expresó sus sensaciones, prometió su apoyo incondicional y puso toda la carga anímica en el compromiso del domingo en el Gigante, ese que podría decidir la tranquilidad y el semblante que le quedará a Newell’s en el tramo final del año.

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