Lunes 14 de Marzo de 2022
El clásico no será un partido "sacatécnicos" para Javier Sanguinetti, como en ocasiones suele ocurrir cuando se enfrentan Newell’s y Central. La actualidad futbolística del conjunto rojinegro no lo puso en esa situación incómoda en la que se define el futuro de un entrenador. Estará en juego el honor, el orgullo de defender la camiseta frente al adversario de toda una vida y la disputa por tres puntos que exceden la importancia numérica y tienen un valor simbólico relevante. Pero a nadie se le ocurre que su ciclo vaya a terminarse el domingo ante la adversidad. Esto no implica que el DT no asuma este enfrentamiento en el Gigante con el compromiso y la seriedad que se merece.
El aceptable comienzo de Newell’s en la Copa de la Liga Profesional es un incentivo para incrementar la confianza, en procura de la conquista de un triunfo que le resultó esquivo en Arroyito en la última década, salvo en 2016 con aquel gol agónico de Maxi. La racha adversa no es responsabilidad de Sanguinetti, ni de los actuales futbolistas. El conductor del equipo no tiene que hacerse cargo de nada. Tampoco puede desligarse del todo y pasar por alto que el hincha y la historia rojinegra reclaman una victoria.
Suele pasar que el resultado de un clásico incide en el futuro de sus protagonistas. Si les va bien, puede ser un estímulo. Si les va mal, provocar un bajón del que cuesta salir, llegando al caso extremo de la renuncia o despido del entrenador. Pero eso no sucederá con Sanguinetti. El domingo no pondrá en juego su gestión, que comenzó hace muy poco, en diciembre pasado. Los resultados conseguidos en las primeras seis fechas, con tres victorias, un empate y dos derrotas, le dan aire y cierta tranquilidad. De todos modos, es consciente de lo que representa el partido del domingo y sus consecuencias dependiendo del marcador final.
Sabe la trascendencia que tiene el clásico, lo que implica vencer al rival de la ciudad, por lo que significa desde el aspecto anímico. No por nada fue preciso el día de su presentación como entrenador de Newell’s acerca de los dos principales desafíos que tenía por delante. “El objetivo es ser protagonista del torneo, porque así lo amerita la historia del club, y ganar el clásico por supuesto”, subrayó.
Tras el empate con Sarmiento, ratificó la relevancia de lo que habrá en juego. “Esta semana pensaremos en el partido más importante del semestre, el partido que le debemos regalar al hincha”, declaró.
Sanguinetti es cauto con las palabras. No acostumbra a frases que generen polémica. Y no se espera que vaya a cambiar justamente ahora. Lo suyo pasa principalmente por el trabajo. Una muestra contundente es que optó por no hablar con la prensa en la previa de los tres últimos partidos. Está enfocado en la preparación del equipo, desde este lunes por la tarde, para un partido que jamás vivió desde el banco y que es singular por el contexto, por la intensidad con la que se lo vive, por la repercusión, por las exigencias y presiones.
Por eso, el clásico requiere de una dosis de actitud importante, justamente algo sobre lo que el entrenador insiste todo el tiempo. Entiende que la postura es determinante, más todavía ante el partido que se le viene. Con la personalidad sola no alcanza, pero es una cualidad que piensa que no puede faltar.
Sanguinetti se encuentra en una etapa de consolidación del conjunto rojinegro, con una seguidilla de dos triunfos y un empate que lo mantienen en una situación expectante en la tabla de la zona A. Su figura no es indiscutible, pero acapara cierto consenso en el hincha, expectante de que mejore el rendimiento del equipo en relación a los últimos torneos.
El clásico le brinda a Sanguinetti una chance propicia para sumar y que sea una espaldarazo a su trabajo. Un traspié, más allá de la forma en que suceda, es posible que siembre dudas y ponga a prueba su capacidad para reponerse. Pero, de antemano, nadie le señalará al DT la puerta de salida si es que se da el caso de una derrota.
Cómo le fue ante Central
Javier Sanguinetti enfrentó cuatro veces a Central, dirigido en todas esas ocasiones por el Kily González. Fue siendo el entrenador de Banfield y sumó un triunfo, un empate y dos derrotas. La serie comenzó con una victoria por 4 a 2 en el Gigante en noviembre de 2020.
En diciembre de ese mismo año igualó 1 a 1 en el conurbano bonaerense. Los dos siguientes partidos, en abril y septiembre de 2021, fueron con derrotas, 3 a 1 en Arroyito y 2 a 1 en Banfield.