Martes 13 de Febrero de 2024
El arco de Newell’s recién había sido vulnerado en la cuarta fecha de la Copa de la Liga. La imbatibilidad que había tenido hasta ese momento, no se opacó por esa conquista de Unión en el estadio 15 de Abril. La labor defensiva del conjunto rojinegro era una de las grandes virtudes de uno de los punteros de la zona B. Pero anoche mostró una cara totalmente distinta. Racing le metió cuatro goles, exponiendo toda clase de fallas de la lepra.
La falta de contención de la lepra en la mitad de la cancha le dio un sinfín de facilidades a Racing para aproximarse en cuantiosas ocasiones desde los primeros instantes. La primera línea rojinegra, los futbolistas de ataque, no colaboraban en la recuperación. El doble cinco, Franco Díaz y Rodrigo Fernández, padeció el medio visitante. Así la pelota perteneció al conjunto de Gustavo Costas, que siendo vertical desnudó llamativas fallas en una inseguro e inestable última línea rojinegra.
Nunca antes en el torneo a la lepra le habían llegada tanto. La muralla que supo construir en los cuatro partidos anteriores había impedido que sus rivales se aproximen con frecuencia. Si lo hacían, siempre aparecía un rechazo o la seguridad de Ramiro Macagno. Contra Racing se extrañó todo eso.
Hubo equivocaciones colectivas, falta de coberturas, ante el toqueteo vertiginoso de Racing. Pero también errores individuales. Maravilla Martínez fue un martirio para la defensa local. Ian Glavinovich fue el responsable de encimarlo y el juvenil, de gran comienzo en el torneo, vivió una noche para el olvido. Nunca fue capaz de tomarlo. Y el goleador, en la que se le fue, no falló, para anotar el segundo del equipo visitante.
Antes fue Mura el que inauguró el marcador, con un zurdazo desde afuera del área, que dio en Martino y se le metió de emboquillada a Macagno. Nada pudo hacer el uno.
Y menos con el tremendo tiro de Zuculini que se le metió a la izquierda para el tercero. Como tampoco en el restante gol, de Martínez, el destacado de la noche.
A Newell’s le llegaron por todos lados, con una fragilidad que no había tenido hasta entonces y que, como mínimo, sirve de consuelo. Porque este equipo había ofrecido un rendimiento totalmente distinto en el aspecto defensivo. De allí que los cuatro goles en contra resultaran tan inesperados y dolorosos.