Domingo 06 de Diciembre de 2020
Newell’s cerró con un triunfo. Que recién conquistó al final. Cuando Formica y Palacios formatearon el 3 a 1. Pero ahora, más allá de la victoria, Frank Kudelka deberá revisar cuál es el esquema táctico que puede desarrollar en función de los jugadores con los que cuenta.
Porque más allá del trabajoso triunfo ante Lanús, lo cierto es que Newell’s no logra ensamblarse. Y ahí radica el problema. Ya que los resultados adversos que no le permitieron avanzar a la fase superior se fundamentan en el mal funcionamiento producto de que la idea no tiene correlato en la realidad.
En el partido anterior, también en el Coloso, Talleres le empata jugando con diez hombres. En esta ocasión Lanús padeció una expulsión y disputó todo el segundo tiempo en inferioridad numérica. Y esa diferencia apenas tuvo una incidencia en el predominio rojinegro, que encontró el triunfo recién en el final.
Y en eso mucho tuvo que ver una vez más la inteligencia de Pablo Pérez, quien vestido de conductor le dio algo de fisonomía a un equipo que por momentos es anémico en materia ofensiva y vulnerable defensivamente.
En cuanto al desarrollo del encuentro, cuando Sebastián Palacios convirtió el gol de la igualdad a los 26’, Newell’s reaccionó y comenzó a predominar en el juego. De ahí hasta la finalización del primer tiempo, evidenció una leve mejoría comparativamente a la última actuación. Sin dudas que la dinámica que le imprimieron Panchito González, Cacciabue y Sebastián Palacios rompieron el letargo de un equipo que no salía de ese paso cansino.
Está claro que para poder jugar bien se necesita de una mayor aceleración en determinados sectores de la cancha. Además de la capacidad y certeza de Pablo Pérez para meter esa asistencia que desencadenó en la conversión.
Pero hasta ahí hubo un trance rojinegro. Porque Lanús con muy poco capitalizó los recurrentes errores defensivos del equipo de Kudelka, que no encuentran solución. Porque un centro pasado de Di Plácido sobra a Guanini y encuentra desubicado a Nadalín, y allí aprovechó Orozco para poner en ventaja a su conjunto.
No obstante Newell’s logró igualar a los pocos minutos, y eso asomó como decisivo porque desde ese equilibrio en el resultado proyectó su predominio, leve, pero predominio al fin.
Es cierto que generó situaciones, pero también es verdad que no tuvo contundencia, y ese es un aspecto a trabajar.
Y recién en el final, cuando la impotencia ofensiva asomaba para quedarse, el Gato Formica y otra vez Palacios cerraron la victoria. Cerrando esta fase con un tercer puesto por diferencia de gol. La que debe imponer más trabajo. Porque mejorar es necesario. Y Kudelka lo sabe, porque el objetivo es la búsqueda del protagonismo siempre.